Sabemos que la volatilidad en los precios del petróleo se debe fundamentalmente a la inestabilidad de la Región del Oriente Medio en donde existen conflictos e intereses milenarios entre los mismos países que conforman la OPEP, no obstante estando Saddan Hussein muerto. Es igualmente un hecho claro que estos países no tienen otras fuentes de ingreso más importantes para soportar su economía y por lo tanto a su población, que los que provienen de sus exportaciones de petróleo. También es suficientemente conocido que más del 50% de las reservas mundiales de petróleo están concentradas en estos países y precisamente en los países miembros, ubicados en el Golfo Pérsico. Esta
dependencia de las exportaciones de su único producto y la necesidad de
generar ingresos para satisfacer las necesidades, cada día mayores, los
esfuerzos hegemónicos en la región de algunos de estos países
y los conflictos regionales, los coloca históricamente en un dilema permanente:
por un lado a exportar más para supuestamente generar mayores ingresos,
pero una sobre oferta reduce los ingresos por baja en los precios y por otro lado,
restringir la oferta para presionar los precios al alza, lo que igualmente generaría
mayores ingresos. Es lo que ha venido sucediendo desde los años 70 principalmente. La
concentración de las reservas mundiales de petróleo en el Medio
Oriente, hace muy inestable el negocio petrolero, esto impacta profundamente el
mercado debido a que los países no pertenecientes a la OPEP están
muy diseminados y solo poseen el 35% de las reservas mundiales. Ha
sido muy difícil para la OPEP estabilizar los precios del petróleo
en un nivel que les permita recibir las rentas requeridas para su desarrollo,
lo cual induce necesariamente a tener precios altos y a tratar que los grandes
importadores de petróleo como son los EEUU, Europa y ahora China e India
no se vean afectados. Esto se debe a que cada uno de los países del golfo
pérsico, miembros de la OPEP y que concentran las mayores reservas, tienen
cada uno el poder de desestabilizar el mercado, de acuerdo a sus necesidades de
ingresos. Hasta
1973 el precio del petróleo se mantuvo alrededor del dólar por barril,
pues básicamente su producción era controlada por las grandes Empresas
petroleras asentadas en el Medio Oriente. Esta fecha marcó el punto de
quiebre de una estabilidad relativa durante las décadas anteriores y al
producirse el famoso embargo petrolero de esa época, de ahí en adelante
ha ocurrido este fenómeno de subidas inesperadas y bajas en los precios
por las crisis de 1973, 1979, 1990 (embargo petrolero y nacionalizaciones en los
países de la OPEP, guerra Irán-Irak y Guerra del Golfo). La subida exagerada y sin control en los precios del petróleo durante los últimos dos años ocasionada en parte a la mayor demanda en países como China e India, se desbocó por mensajes también exagerados que hicieron pensar en una escasez de oferta. Esto impactó profundamente la economía de los grandes importadores y ha causado la presente crisis: la gente está comprando menos, el impacto de los huracanes en los EEUU, el ahorro por parte de los consumidores y también los altos Stoks acumulados en las famosas reservas estratégicas, la disminución de la demanda y también por el ingreso de combustibles alternativos, todo esto se ha unido para producir la baja que observamos. Nuevamente
ante esta baja tan significativa desde un pico alcanzado por el WTI de US$147
al precio hoy de US$42 por barril de petróleo en tan solo 4 meses, va a
afectar el mercado y la economía de los productores. El fenómeno
de los ingresos para los productores, será determinante para presionar
una nueva alza en los precios en el mediano plazo. Países como los del
medio Oriente, sin otros medios de producción industrial y dependientes
en un 90% y más de sus ventas petroleras y ahora Venezuela, van a ser severamente
afectados por esta crisis. Lo positivo que puede pasar sería que haya un gran acuerdo mundial entre productores de petróleo OPEP y no OPEP y los grandes consumidores, asunto este que requeriría de una gran negociación posibilitando un piso que mantenga viables los proyectos de búsqueda de nuevos yacimientos sin desestimular el desarrollo de nuevas fuentes energéticas y la exploración en áreas más difíciles. Clave será que los grandes productores mantengan sus ingresos normales para atender su desarrollo local. Para Colombia el mensaje es claro, la presente situación no debe producir decisiones erradas que impacten una desaceleración en la Exploración de Petróleo y Gas. Igualmente, los proyectos iniciados en Alcoholes carburantes y Biodisel, deben continuar. El país tiene una autosuficiencia precaria en materia de reservas de Hidrocarburos que solo alcanza hasta unos pocos años, las cuales no son una real garantía para emprender grandes proyectos en materia industrial y mantener una inversión extranjera en crecimiento en todos los sectores de nuestra economía. Una desaceleración en los proyectos petroleros, nos va a mantener en peligro de perder una autosuficiencia sostenida y un gran riesgo, cuando el repunte mundial de los precios vuelva a presentarse. Colombia
debe continuar sus programas de búsqueda de nuevas reservas de petróleo
y gas, mantener su condición de exportador, ingresos que son fundamentales
para nuestro desarrollo. En este punto es bueno resaltar la gran labor hecha por
la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos) durante los últimos años,
en donde ha colocado afortunadamente, un gran número de contratos exploratorios
con compromisos en firme por parte de las Compañías Petroleras,
los cuales deberán ser cumplidos. Estos proyectos, deseamos se concreten
en descubrimientos importantes. De
otra parte nuestra política petrolera deberá mantenerse competitiva,
con costos bajos de exploración y producción, fundamentales para
lograr las metas de crecimiento de nuestra producción petrolera. Nuestro
contrato Petrolero, implementado por la ANH, preserva mayores ingresos para el
país por precios, sin que se afecten las economías de los proyectos.
Por ello una buena negociación con las grandes Empresas petroleras, es
clave para garantizar la exploración en Colombia. El
mundo seguirá dependiendo del petróleo y del gas por mucho tiempo
y seguramente el crecimiento en los precios, es de esperarse, sean acordes con
el crecimiento de la economía, sin desbordes, con diversidad de oferta,
uso eficiente de la energía y el desarrollo de fuentes alternas que marquen
en el tiempo, un cambio sin sobresaltos hacia nuevas energías diferentes
al petróleo. Diciembre 11 de 2008 | ||