A PROPÓSITO DE LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA
Por Segundo Antonio Ginzález
La integración entre las naciones está basada precisamente en la soberanía de cada una de ellas. Si analizamos los contenidos semánticos de la palabra, encontramos que integración es el opuesto de fragmentación, dispersión y disociación. Sin embargo, no es solo juntar partes o cosas; integración implica cohesión entre los miembros autónomos en aras de un bienestar común; por tanto, cobra sentido tanto en la raíz como en el fruto. La integración implica también, que se tiene la posibilidad de optar por pertenecer o no a ella; si esta posibilidad de optar es violentada por medios coercitivos, ya no se puede hablar de un vínculo de integración, sino de un vínculo de sometimiento.

En el terreno de la geopolítica, los países de la Comunidad Andina (CAN) han buscado la integración para favorecer su desarrollo económico. Durante los últimos días hemos visto en las noticias que Venezuela se retira de la CAN, pero que estaría dispuesta a reconsiderar esta posición sí Colombia y Perú hacen lo mismo en relación con el TLC. Es lamentable qué nuestro país hermano y mayor socio comercial, asuma esta posición, que afecta ostensiblemente lo que precisamente más defiende, la autonomía de los países. Condicionar su estadía en la CAN a la reconsideración del TLC de Colombia y Perú, es utilizar los medios coercitivos para preservar una integración, que de serlo, pasaría a ser un vínculo de sometimiento.

La integración de los países Andinos es una condición de hecho, que como latinoamericanos debemos preservar y mejorar. Las diferencias doctrinales, políticas y económicas entre las naciones y las brechas mismas de la integración, no son óbice para preservarla; por el contrario en un mundo globalizado, cada país dentro de su soberanía, está en el deber de establecer nuevas y mejores alianzas.

La integración y la sinergia entre países vecinos es por definición una política de Estado, es decir no puede estar al vaivén o a los caprichos de los gobiernos de turno, pues esto sería profundamente equivocado. Venezuela ha querido con el Presidente Chávez, asumir un liderazgo regional, para difundir y afianzar su estrategia Bolivariana. Este hecho ha sido muy importante y sin duda todavía estamos por ver la bondad de esta iniciativa; pero precisamente, la posición asumida por Venezuela en relación con la CAN, es opuesta a la consolidación de la integración, sobre la base de preservar la autonomía y soberanía de sus hermanos. Debemos apoyar decididamente los vínculos de integración y rechazar los vínculos de sometimiento.

En mi caso personal, como colombiano de frontera, debo manifestar mi desacuerdo por todo aquello que mine los ya escasos esfuerzos de integración fronteriza con Venezuela. Debemos convocar a nuestros dos pueblos hermanos, para que la integración avance y se acelere, pro no que termine. Debemos hacer un llamado a nuestros Gobiernos para que trabajen en la preservación de todos los miembros de la CAN y en cómo mejorar convenios a fin de favorecer el desarrollo mutuo de las naciones que lo integran. Este es nuestro deber.

(Publicación de La República - Edición fin de semana - Mayo 6-7 de 2006)