Experto privado
Una agenda energética para el país
Por: Segundo Antonio González

(Publicado en "La República", septiembre 3-4 de 2005)

Es indispensable que el Gobierno Nacional tenga claridad en ¡a manera como deben ser utilizados los recursos energéticos renovables y no renovables que posee el país. Así mismo, los Partidos Políticos en sus propuestas al electorado colombiano y como alternativa de poder deben incluir en su Estrategia Programática la manera como administraran los recursos de energía.

Desde mediados de la década de los 90, se comenzó a vislumbrar la declinación de la exploración de hidrocarburos y consecuentemente la disminución de las reservas probadas de este recurso no renovable.

Se hicieron cábalas y cálculos, no |siempre exactos ni objetivos" para tratar de determinar hasta cuándo podrían durar las reservas remanentes. Durante 1997 y a comienzos de 1998 se tomaron medidas y se propusieron leyes, que en varios casos fueron inconstitucionales por vicios de forma en el Congreso; finalmente salieron adelante la Ley de Regalías Escalonadas en el 2002, la reestructuración de Ecopetrol y la creación de la ANH, en 2003. Todas estas decisiones, en su mayoría acertadas y conducentes a incentivar la exploración, pero dispersas en el tiempo, indican que de haberse implementado una Agenda Energética y un plan de gobierno frente o al aspecto de la energía, posiblemente todas ellas habrían sido oportunas si hubieran sido consolidadas antes de finalizar el siglo XX.

Lo que se quiere decir con esto es que, teniendo el Estado o el Gobierno una Agenda Energética de largo plazo, pueden evitarse traumatismos en la economía y se puede hacer una mejor correspondencia con la ejecución de los Planes Nacionales de Desarrollo; seguramente, ahora la Agenda Energética será vital para la visión Colombia-Segundo Centenario 2019.

Es altamente positivo y estimulante para la sociedad colombiana, que nuestro Departamento Nacional de Planeación haya presentado para discusión del país, una visión de largo plazo, que nos imponga a los colombianos y a sus instituciones metas superiores, realizables, que marquen la ruta y el sendero por donde la sociedad colombiana debió haber transitado hace muchos años, si hubiéramos tenido en nuestra Agenda Nacional, unos objetivos claros de desarrollo.

Dentro de la visión Colombia 2019, la cual sólo dedica unos pocos renglones al sector energético, debe ser incluido un verdadero plan para el desarrollo de nuestros recursos energéticos renovables y no renovables,unos lineamientos para garantizar el buen desarrollo de estos recursos dentro de la economía, así como las normas que los deben regir, para que sean tenidos en cuenta dentro del Plan Nacional que presenta cada gobierno, y para que se trabaje con toda la claridad por el mantenimiento de la autosuficiencia Energética del país.

En Colombia se decía a finales de los noventa que la importación de hidrocarburos sería para 2004 o máximo 2005. Esta fecha fue desplazándose al 2007, luego a 2010 y en los últimos días se habla ya del 2011 ¿A qué obedecen estos cambios? No exactamente a que hayamos agregado reservas nuevas y suficientes que sustituyan las gastadas anualmente o, que hayamos tenido un éxito inmediato de la nueva política Energética (en Colombia sólo descubrimos 20 ó 25 por ciento de lo que explota anualmente el país); esos cambios obedecen en gran porcentaje al contrabando de gasolina desde Venezuela (Aparentemente Justificado de manera errónea, por el déficit actual en nuestra capacidad de refinación, para atender el creciente consumo nacional) y eso explica por qué colocamos hoy en el mercado Nacional, la misma cantidad o menos gasolina que hace tres años.

Obviamente esto trae beneficios económicos para la Empresa Estatal (viene ahorrando los subsidios de esta cantidad y posiblemente causa peligrosamente retardo en las decisiones de ampliación y adecuación de las refinerías nacionales), pero ocasiona una gran pérdida para el fisco nacional y las regiones.

La Agenda Energética evitará que siga sucediendo esto y disciplinará al país en la buena utilización de sus recursos de energía, pues evitará la dependencia de los combustibles fósiles líquidos y creará nuevos espacios para el desarrollo sostenible. Sin duda alguna, con la Agenda Energética, clave para el trabajo de la Agencia Nacional de Energía (propuesta), nuestra economía estará bajo un mayor control y definitivamente mejor preparada para afrontar los cambios que se avecinan cuando el petróleo deba ser reemplazado por energías más limpias.