TITO SERRANO - OBRAS Y NOSTALGIAS

Fue Alcalde Municipal en 1971, dirigente comunal, propietario y rector del Colegio Marco Fidel Suárez; gestor de importantes obras, como el Estadio Municipal, el puente de la calle octava entre avenidas segunda y tercera, sobre la quebrada "Las cocheras", y actor de primer orden en la iniciación de las obras de la Plaza de Toros San Nicolás.

Tiene 63 años. Su esposa, doña Jesusa Muñoz, le ha dado 6 hijos: Ana Belén, Jorge Enrique, Martha Elena, Luis Raúl, Tito Iván y Libia Josefa. Todos son profesionales.

De su mano recorrimos el pueblo con nuestra camarita mágica para registrar en www.chinacota.com/ los inmuebles considerados "de conservación estricta" en el Acuerdo No. 053 del 24 de agosto de 1995, del Concejo Municipal de Chinácota, que aparecerán en otro espacio.

A continuación, se publican los recuerdos escritos de las obras que ocuparon su atención en diferentes épocas de su actividad cívica:

PLAZA DE TOROS
Por: TITO SERRANO

Se inició en el gobierno departamental de la doctora María Carmenza Arenas y José María González, como secretario de obras públicas. Durante años se fraguaba la idea de la construcción del circo de toros y se tenía prevista la cancha de fútbol de San Mateo, única en esa época. Para su ejecución operaba la Junta de Acción Comunal Central la cual yo presidía en compañía de Honorio Mora, Ramón García, Norberto Jaimes, Antonio Sanguino.

A la junta llegaban auxilios con destino exclusivo a alguna obra; si no se realizaban, ese dinero volvía a su destino inicial. Entre esos auxilios venían unos para la construcción de la plaza de toros todos los años.

Un domingo, en el negocio de Ernesto Jáuregui, me encontraba con Honorio Mora y Ramón García y les planteé en definitiva lo que haríamos con esos auxilios.

Al final resolvimos de una vez por todas lanzarnos al reto, que no era fácil. Viajamos a Cúcuta y acudimos al Dr. José María González, nuestro paisano, quien nos proporcionó toda la ayuda necesaria: planos, ingenieros, material de construcción, maquinaria y hasta una volqueta de su propiedad como ayuda voluntaria. El maestro ejecutor inicial de la obra, cuyo nombre no recuerdo, experto en esta clase trabajos fue recomendado por el Dr. González, pues este había construido el circo de toros en Táriba (Venezuela).

Don Tito, con su esposa Jesusa, su hija Ana Belén y
Diego, su nieto.
Antigua Plazuela de San Mateo, antes campo de fútbol, donde se construyó la Plaza de Toros

Con auxilios de la Junta Comunal y los de la Junta Autónoma Regional adquirimos los materiales: cemento, ladrillo, hierro, arena, etc.; también los honorarios de los trabajadores, el combustible para las máquinas y la alimentación y hospedaje de los operarios, esto último donde doña Albertina Montañez.

Así fue como dimos comienzo a la construcción del circo de toros.

Para iniciar, se levantaron los andenes de la cancha de fútbol, se niveló el terreno y bajo la supervisión de ingenieros de obras públicas y nuestro manejo, vimos en realidad la anhelada obra.

En una visita de la doctora Carmenza Arenas al Municipio, por invitación que le hizo el Concejo, para conseguir auxilios para la posible construcción de la Casa de la Cultura, en la antigua cosmopolita hoy teatro Iscala, aprovechamos la oportunidad para que observara los trabajos realizados en el circo de toros y prácticamente hacer entrega de lo hecho, pues los fondos se acabaron. Su impresión fue notable al ver lo que se había hecho con ese dinero.

Fue en ese momento cuando se comprometió el Concejo para que en un futuro terminaran la obra con los fondos del Departamento.

ANÉCDOTAS

Como ni la Alcaldía, ni el Concejo tenían qué ver con la obra, que entre otras cosas no nos obstaculizaron en nada, hacían visitas, entre ellos Don Cipriano Hernández, concejal, que con su singular caminado lento y manos atrás me decía socarronamente: "la obra va bien, lo felicito".

Quien inauguró uno de los burladeros del circo provisional fue la Gobernadora. Resulta que en la hacienda El Amparito, tenía un ganado para el matadero, Jorge Rodríguez alias "morado" (q.e.p.d); al llevarlo al matadero se "desgaritaron" varias reses que corrieron por las calles adyacentes al circo y se metieron al ruedo, no quedaba más remedio que refugiarse donde se pudiera.

"Queda oficialmente inaugurada la plaza de toros", dijo la Gobernadora. Pero con un buen susto.

Se acabó el dinero de la obra y quedó el material suficiente para avanzar un poco más; el maestro constructor había llegado con toda su familia y con un buen gesto, animado por el empeño, me manifestó que él trabajaría hasta agotar el material y sin cobrar, pero a cambio le suministraríamos la comida y el pago del alojamiento. Como yo tenia el colegio Marco Fidel Suárez, con buen número de internos, se nos facilitó proporcionarle la alimentación por espacio de 15 días. La familia era de 7 personas.

Después de toda esta historia vino la segunda época del circo, " terminar su construcción". No tengo conocimiento quienes intervinieron para el feliz término.

Chinácota, agosto/2002

ESTADIO MUNICIPAL
Por TITO SERRANO

En la misma época de la doctora María Carmenza Arenas, como Gobernadora y José María González, Secretario de Obras Públicas, en esta ocasión con la ayuda de la Federación Departamental de Deportes, en mi calidad de Presidente de la Junta Municipal de Deportes de Chinácota, solicité los auxilios económicos para la construcción de la cancha de fútbol, donde vuelve y juega un papel importante el Dr. José María González (q.e.p.d.) con su valiosa ayuda a través de la Secretaria de Obras Públicas que se revela en el estudio de suelos, la intervención de ingeniería, la maquinaria, la asistencia técnica y en fin todo lo concerniente a la construcción.

A mi disposición quedó el control, mantenimiento de maquinaria, combustibles, alimentación y alojamiento de operarios, gastos imprevistos y el manejo general de la obra.

Tuve colaboración del Club de Leones, bajo la presidencia de José Rafael Camargo (q.e.p.d.), de algunos conductores, de Carlos Maldonado, de Alfonso Villamizar (q.e.p.d), de Pablo Gálviz (q.e.p.d.), almacén La Colmena, Delfina Zipagauta (q.e.p.d.) y de un gran colaborador especial en todo sentido, hasta el punto de llevar canecas con gasoil rodando desde la bomba de Vicente Buitrago, quien nos fiaba el combustible, hasta la cancha. 10 cuadras, y todas subiendo; ese amigo colaborador es Juan Carvajal.

El lote para la construcción de la cancha tenia un declive bastante apreciable y según los estudios de ingeniería se debía hacer un corte de casi 4 metros para buscar el nivel plano del estadio. Se trabajaba día y noche y doña Jesusa Muñoz, mi esposa, nos suministraba el cafecito entre 9 y 10 de la noche.

Una vez terminado el trabajo de construcción vino la instalación de porterías, mallas, pintura y grama. En un taller de San Luis, barrio de Cúcuta, en un sótano me entregaron los tubos de las porterías que traían de la Colpet de Tibú y en la Flota Blanca fueron transportados a Chinácota. Su conductor era Luis Barajas, alias "monaguillo". Las mallas de las porterías fueron tejidas por un viejito celador de la Federación Departamental de Deportes.

La soldadura de las porterías las ejecutó Alfonso Villamizar, con los equipos de Carlos Maldonado. La pintura y brochas para las porterías fueron donadas por Pablo Gálviz del negocio La Colmena.

La cal para demarcar las líneas fue donada por Delfina Zipagauta. Para su inauguración contraté uno de los mejores equipos de Cúcuta, el Deportivo Guaimaral, de primera categoría, y con fuerte aguacero empatamos a 2 goles.

Al poco tiempo brotó agua en la zona Sur del Estadio, debido a que en su cabecera corría una toma o chorro. Con el maestro Simón Vera se hizo el drenaje respectivo.

Terminada nuestra obra, el Gobierno Municipal y la Junta de Deportes han venido haciendo mejoras, como las graderías, gramado y canalización de la toma

ANÉCDOTAS

Cuando la máquina hacía el corte de terreno para buscar el nivel del Estadio, una tarde apareció el otrora gloria del fútbol uruguayo e integrante del Cúcuta Deportivo, Juan Eduardo Hover, con un niño de 5 años, aproximadamente, y me decía que era imposible hacer un estadio en ese sitio, manifestaba además: "Esto lo verán los nietos de mi hijo", refiriéndose al niño, por que cada vez que la máquina cortaba, los brotes de agua eran más abundantes y ese corte, como dije al principio, era de 4 metros, aproximadamente.

Las mallas de las porterías eran celosamente cuidadas por Elfar Gaitán; cuando había partidos, él las colocaba y una vez terminado el encuentro, las recogía y las guardaba en su casa, hasta que un día Elfar no asistió a un partido, prestó las mallas, pero no regresaron.

Chinácota, agosto/2002

PUENTE COMUNAL - Caja de Agua, calle octava, avenidas segunda y tercera
Por: TITO SERRANO
Existe en la calle 8ª, entre avenidas 2ª y 3ª, antigua Caja de Agua, la quebrada que viene de las cocheras. En épocas pasadas, esa quebrada atravesaba la calle y su profundidad al nivel de la calle, era de 2½ a 3 metros, aproximadamente; la gente que quería pasar por allí debía bajar sobre piedras lisas, atravesar la quebrada y volver a subir hasta el piso de la calle.

Hasta ahí aceptable; salvo inundadas o crecidas de la quebrada. Lo malo eran los fétidos olores de perros, gatos y otros animales muertos, la basura que allí arrojaban y las defecaciones humanas permanentes; muy pocas personas pasaban por ahí, es decir ese sector era casi incomunicado.

La Junta Central Comunal integrada por Tito Serrano, Presidente; Honorio Mora, Vicepresidente; Norberto Jaimes, Secretario; Ramón García y Antonio Sanguino, Vocales, se propusieron dar la solución a ese sector, con la construcción del puente sobre esta quebrada. Fue maestro de construcción, Simón Vera.

La fórmaleta de arco para el puente la fabricó Virgilio Chona y con la gran ayuda del Ingeniero jefe del Ministerio de Obras Públicas, cuyo nombre no recuerdo, pero cariñosamente se le llamaba "el negro grande de Colombia", era chocoano, quien nos prestó el cargador y las volquetas para transportar la tierra del relleno.

Esa actividad se desarrollaba los sábados y domingos; en esta acción se contabilizaron entre 200 y 250 viajes para el relleno total.

"De este lugar se robaron la placa conmemorativa de su construcción en dos ocasiones. Finalmente se perdió".
Calle 8ª. En este lugar se encuentra el puente

Puente en arco. Quebrada "Las cocheras".
 

Terminado el puente se construyeron las paredes y postes para la energía eléctrica.

Con la Banda Municipal, corte de cinta, con los invitados especiales y el beneplácito de los vecinos, al igual que el de la ciudadanía en general, se dio solución a un sector que estaba afectado por ese foco de infección, el peligro para la niñez y sobre todo por la valorización de sus predios.

ANÉCDOTAS

Por esa época se aproximaban las elecciones para Concejo, Asamblea, etc., y se preparaban para repartir unas hojas volantes y dentro de las obras y proezas figuraba la construcción del puente. Un buen amigo nos informó el caso y antes de salir al público los volantes, se mandó a elaborar una placa que decía" Puente Comunal", debajo los integrantes de la Junta y la fecha.

Al poco tiempo unos vándalos robaron la placa pero fue recuperada. Se mandó a empotrarla con más seguridad y nuevamente fue robada. Doña Marta Barón, preocupada me decía: ¿Qué hacemos, Tito para recuperar la placa? Le contesté, dejemos así doña Marta, ya la obra esta hecha.

Chinácota, agosto de 2002

EL PUENTE SOBRE LA UPTALÁ

Don Tito, terminado el recorrido por las amplias canchas del Estadio, llevó al director de www.chinacota.com/ hasta el "moderno" puente sobre la quebrada Uptalá, en la vía a la Colorada, para contarle que en sus tiempos de "muchacho", allí se disfrutaba de un pozo de aguas limpias y del grato paisaje natural.

De su bolsillo, como si fuera un baúl para retratos y esquelas de amor, sacó la prueba que acreditaba su recuerdo.

Allí, sobre el viejo puente de madera, con techo y barandas, estaban en plena juventud doña Jesusa, su esposa, Rafael Caicedo y Antonia Muñoz.

¡Ah... los años viejos!

Cita las fuentes cuando bajes información de www.chinacota.com - Fotografías color: Guido Pérez Arévalo