Doctor ALBERTO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

Nació en la ciudad de Pamplona, el 26 de septiembre de 1928, pero es hijo afectivo de Chinácota, por su larga residencia en tierras chitareras.

Adelantó estudios de educación primaria en el colegio San Tarcisio y de secundaria en el Colegio Provincial San José, de la misma ciudad. La Universidad Nacional de Bogotá le otorgó el título de abogado en 1951. Inició, entonces, una brillante carrera de jurista.

Se desempeñó como Procurador Distrital, Juez Laboral y, finalmente, como Magistrado del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pamplona

Escritor costumbrista, poeta y elocuente orador. Es miembro del Centro de Historia de Chinácota.

Por: Alberto Rodríguez Hernández

ÚLTIMOS CONSEJOS

Estos fueron los consejos
que mi taita a mi me dijo
cuando malo aquella tarde
el güen viejo se sintió
y cansado, resinado,
sin quejarse se murió.

Oye mijito del alma
los consejos que te doy
tú tas llegando a mayores
y muy viejo ya toy.

Ayer subiendo la loma
sentí jatiga jatal
y me tocó tarme echao
un güen rato entre el pastal.

Yo ya quizás hijo mío
pal otro lao me voy
pa donde toitos nos vamos
con la goluntad de Dios.

Y no llores hijo mío
que las vainas son ansí,
ayer le tocó a tu mamá
y hoy tal vez me toca a mí.

Recordá siempre a tu mamá
que más güena otra no habrá
busca el retrato de ella
cuando te querás jeriar.

Con la que tias de casar
pedíle a Dios que te quera
como ella me quiso a yo.
siempre jue tan resinada
tan señora de su hogar
¡ay! mijitico del alma
me dan ganas de llorar
cuando recuerdo a tu mamá
yo no la `puedo olvidar.

Recuerdo tabas chiquito
cuando tu mamá murió
y jue el día que Tomasito
el menrocito nació.

Tú en el rancho te quedates
yo a enterrarla la llevé
y al otro día preguntates
¿taita, mi mamá se jué?

Y ansí pasaban los días
y tú seguías preguntando
y cada vez que lo hacías
un puñal me ibas clavando.

Hasta que al jin comprendites
que si tu mamá se jué
fué pal cielo onde la vites
cuando a rezar te enseñé.

Cuidá mucho a la china Ana
que bien bonita que tá
no vaya a ser que mañana
se pierda la condená.

Ayer yo vide al Melquiades
dando güeltas por ahí
ya tan a punto de edades
y el amor empieza ansí.

Si ves que ansí muy frecuente
le sigue arrastrando el ala
pos pegale un tiri-jala
y hablále muy seriamente,
como el hermano mayor.

Y si dice que se casa
pos decíle que haga casa
que él es güen trabajador,

Para que aprenda de letra
mandá a la escuela al Tomás
no dejés se quede burro,
como tu taita jamás.

Y si acaso ese chinito
diere muestras de educable
pos mandalo al colegito
recordá que es más durable
la riqueza en la cabeza
que la guardada en el bable.

En la Caja de Crédito Agrario
que es el bable de los pobres
guardá mijo lo que sobre
de la cosecha y salario.

Nunca gastes más allá
de lo que dé la cosecha
recordá que pronto acaba
donde se saca no secha.

Decíle a Ñoa Victoria
que trabaja de secretaria
tiaga cuenta de la platica
que tengo en la Caja Agraria.

Los domingos cuando vayas
a Chinácota a mercar
andá a la Misa primero,
no te vas a emborrachar
y procura regresar
trayendo toitas las vainas
de quisiaga necesidá.

Cuando vengan recogiendo
pal servicio militar
andá ligero onde el cura
pos él si podrá jurar
que tas al frente e la casa
y no la pedés dejar.

Nunca en pleito tú te metas
nunca jaltes a verdá
a los mayores respeta
lo mesmo a la autoridá.

Tené por regla de conducta
el trabajo y la honradéz
no te salgás de esa ruta
seguila hasta vejez.

Al que tiene más que vos
nunca vayas a envidiar
y al que menos que vos tiene
aprendé a considerar.

A Dios pedile en pobreza
remedio a necesidá
recordá que la riqueza
no tray jelicidá.

Andá mijito ligero
y llamá a mi compadrito
yo quizá de esta me muero
ya golvió el dolorcito.

Pero antes dirte a llamarlo
acostame en esa cuja
y poneme el crucifijo
siento un dolor como aguja.

Que Dios bendiga a mis hijos.

Estos fueron los consejos
que mi taita a mi me dio
cuando malo aquella tarde
el güen viejo se sintió
y cansado, resinado,
sin quejarse se murió.

LAS FIESTA DE SAN NICOLÁS

Bambuco

Letra: Alberto Rdríguez Hernández
Música: Luis Francisco Niño

Compadre, vamos compadre
a las fiestas tan alegres
del patrón San Nicolás,
de Chinácota esta tierra
toda llena de beldad
que se duerme por las tardes
arrullada por las brisas
cantarinas de Iscalá.

Mira compadre, ya van bajando
por toditos los caminos,
los alegres campesinos
y las mozas tan hermosas
como flores de rosal.

Mira compadre, cómo se miran,
en los reflejos cual los espejos
del agua clara de la Iscalá,
sus labios rojos, rojos y frescos
como las pepas del cafetal,
y sus ojazos, ojos tan negros,
ten negros ojos, como las noches de tempestad.

Mira compadre, no se te olvide
y échate al hombro el tiple viejo
de cuerdas de oro,
tiple agorero, serenatero
que a los luceros hace llorar.

Vamos compadre, porque es muy buena
la alegre fiesta de "San Nicolás".

MOTIVOS FOLKLÓRICOS

Primer motivo: Invitación a las fiestas

En el Alto de Panorama,
se encontraron dos compadres
y un compadre le decía,
mira, mira mi compadre
lo bonito que es payá.
Bajemos mi compadrito
y pasemos la Iscalá.

Panorama, Gratamira,
Pechoevaca, Guayabal,
El Amparo, Manzanares,
Los Pantanos, Arenal,
La Lajita, Guamogacho,
El Diamante, Mensulí:
Clavellinas, Bellavista,
El Asilo y Sitigüí.
Son las joyas que enhebradas
en las aguas plateadas,
de La Honda e Iscalá,
y colgadas de los cerros
de La Vieja y El Compás,
han formado la belleza
de este valle sin igual.

Y llegados los compadres
a la plaza de toriar,
con su tiple y su guitarra
se pusieron a cantar.

Coro:

Cantále compa a mi rancho
Cantále compa al café
Cantále a la caña dulce
y al viejo tiple también.

Segundo motivo: Canto al rancho.

Grito: Cantále compa a mi rancho.

Cobijas de enredaderas
arropan tras los rastrojos
bordando de azul y rojo
mi casita caminera.

Senda que viste un día
que el hijo mayor se fuera
mientras su madre rezaba
llorando porque volviera.

Puerta abierta que lo espera
ventana por donde asoma
en noches serenateras
los ojos de una morena
chinitica tan bonita
chinitica chinacotera.

Tierrita chinacotera
cunita de mis mayores
tierrita donde viviera
yo mis primeros amores.

Fogón que abriga la brasa
dulce calor del hogar,
nostalgia que a mí me abraza
cuando me debo alejar.

Tercer motivo: El café

Ya le cantaste a mi rancho
Cantále compa al café,
Cantále a la caña dulce
y al viejo tiple también.

Grito: Cantále compa al café.

Pepa que fuiste un día
blanca flor en mis montañas
y luego verde esperanza.
Hoy tu madurés alcanzas
tiñéndote con el rojo
de los labios campesinos
de muchacha colombiana.

Mañana en tierras extrañas
al expandir tus aromas,
contarás a lo que huele
la frescura en mis montañas.

Cuarto motivo: La caña dulce.

Coro:

Ya le cantaste a mi rancho
ya le cantaste al café
Cantále a la caña dulce
y al viejo tiple también.

Grito: Cantále compa a la caña:

Caña mi verde esperanza
levantada hacia los cielos
tú te quejas con amor
cuando el trapiche te abraza,
tú endulzas cualquier dolor
cuando sube por la sierra
de la panela el olor.

Y al sentirse entre las pailas
de tus mieles el hervor
me imagino zapateas
de un pasillo el dulce son
o que bailas un bambuco
del aguardiente al calor

Quinto motivo: El tiple.

Coro:

Ya le cantaste a mi rancho
ya le cantaste al café,
ya le cantaste a la caña,
cantále al tiple también.

Grito: Cantále compa a mi tiple

Tiple mi fiel compañero
que alegre estás cuando gozo
triste estás cuando lloro.

Tiple que sabes cantar
y también sabes llorar.
A la luz de los luceros
resuene en tu diapasón
el eco dulce y sentido
sobre el mismo corazón,
del bambuco y la guabina
del pasillo y la canción.

Despedida:

Ya le canté yo a tu rancho,
ya le canté yo al café,
ya le canté yo a la caña,
y al viejo tiple también.

Ora me voy compadrito
pal año entrante volver
a las fiestas de este pueblo
tan buenas cual las de ayer.