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Chinácota,
abril 2 del 2002 Realmente
interesado en datos históricos (manuscritos, tradición, relatos
escritos o verbales, fotografías y otros más), sobre mi querida
tierra Chinacotera, hace 30 años recordé que el intelectual y poeta
Honorio Mora Sánchez era uno de los más conocedores de personajes
y hechos de la ciudad. Busqué, entonces, la manera de lograr una entrevista
con él. Es preciso aclarar que los datos que se van a leer en esta transcripción,
referentes a la cantidad de turistas (6 a 7 mil personas), concurso de Bandas
municipales (6 a 8), calidad, Cartel de Toreros y categoría de las corridas
(Primera categoría y llenos completos), desfile de carrozas (6 a 8), todos
ellos se refieren a hace 30 años. Vale la pena recordar que la afluencia
de visitantes y residentes era fácilmente de algo más de 10.000
personas. Las corridas de toros tuvieron los mismos carteles de Bogotá,
Medellín, Cali, Cartagena, Manizales, y que aquí tuvo Oky Botero,
el Rejoneador, su tarde más grata según él mismo lo dijo,
cuando al matar espectacularmente el toro que le correspondió, recogió
un puñado de arena del Circo y la besó. También puede decir,
quien esto escribe, que una tarde a la salida de la corrida y de regreso a Cúcuta,
entré a la cola de automóviles a la salida de la población,
cola que duró hasta La Donjuana. Si se calcula que en un desfile caben
10 carros, máximo en cada cuadra, podemos imaginar que en ese desfile había
no menos de 500 automóviles. El arreglo de las carrozas, siempre ejecutado
por Don Manuel Antonio González Camargo, un verdadero artista en su trabajo,
llegó a tener un lujo casi desproporcionado para la población y
fue digno de ciudades de primera categoría. Todos esos tiempos ya pasaron.
Seguramente no volverán; pero que fueron espectaculares y envidiables,
no cabe duda. Ahora, nos conformamos con el recuerdo. He aquí
la transcripción fiel de dicha entrevista: "Hoy es 11 de
abril de 1972, Domingo. Ahora me encuentro en la casa de José Antonio Valero
porque he deseado mucho hablar con Honorio Mora Sánchez y con José
Antonio Valero, precisamente, también en relación con el Circo de
Chinácota. · MARIO MEJÍA: Vamos a ver, Honorio;
haga usted memoria sobre algunos datos en relación con nuestro Circo de
Toros de Chinácota ya que sabido es que nuestra tierra tiene el Circo más
importante del Oriente Colombiano; pues sabemos la categoría, la clasificación
que el Circo tiene en el ambiente nacional y los Carteles que se han presentado.
Aprovechando, pues, esta circunstancia de conversación con usted, yo le
ruego que me cuente, de dónde salió esa idea, quiénes fueron
los iniciadores y los propulsores de esta construcción, quién dio
los terrenos, y cómo se financió; eso, para tener alguna historia
de ello. · HONORIO MORA: Bueno, yo le tengo datos del comienzo
de eso, porque después de haber comenzado, ya, Antonio le tiene mejores
datos. · M.M.: ¡Ah, magnífico!. Bueno. Usted ejercía
para la época un cargo en Chinácota. ¿Cuál era?
· H.M.: Personero. Y como Personero inicié la Villa Olímpica
y la pavimentación de las calles con cemento. · M.M.: Pero
yo le preguntaba que si usted recuerda quiénes fueron los iniciadores de
esa obra. ¿Quiénes tuvieron esa idea? · H.M.: Yo
fundé por allá en el 70 la Corporación Autónoma de
Chinácota que fue una especie de Sociedad de Mejoras Públicas para
trabajar por el progreso de Chinácota y a ella invité unos amigos
muy buenos y comenzamos a hacer campañas distintas. · M.M.:
¿Quiénes fueron esos amigos? · H.M: Varios. Por
ejemplo, este, Sanguino, fue muy bueno; Tito Serrano, Virgilio Chona.
· M.M.: Bueno. Y entonces qué pasó en compañía
de éllos? · H.M.: Bueno; fundamos la Corporación
Autónoma, y le hice los Estatutos y saqué Personería Jurídica
y en unos papeles que tengo acá, está la lista de todos esos amigos.
Y entonces, se me ocurrió la idea del Circo de Toros y un día del
dije a éllos, y les pareció muy buena la idea. ·
M.M.: Bueno; entonces eso quiere decir que la idea primaria fue suya.
· H.M.: Sí. · M.M.: Ah, eso era lo que yo quería
saber. · H.M.: Bueno; estábamos en la cosa del Circo y
entonces resolvimos poner la primera piedra. · M.M.: Esta historia
que usted me está contando se remonta a qué año?
· H.M.: La de la Fundación de la Corporación se refiere al
año 70. Pero en el 74; el 4 de mayo pusimos la primera piedra. Resolvimos
hacer una fiestecita e invitamos al Cónsul. El 4 de mayo. ·
M.M.: ¿Quién era el Cónsul en esa época?
· H.M.: Era el doctor López Cárdenas. · ANTONIO
VALERO: Nó. No era él; era Don Norberto Rodríguez. Ustedes
están equivocados. Yo lo recuerdo muy bien porque la fiesta la hicimos
en el Club de Leones y ya Don Norberto era el Cónsul. ·
M.M.: sí, tienes la razón. · A.V.: Y no fue en el
74 sino en el 75. Yo lo recuerdo muy bien porque ese año fue cuando yo
entré a ejercer como Auditor. · H.M.: El que hizo el hueco
y puso la primera piedra fue mi hermano Helí. · A.V.: Confirmo
que fue el Cónsul Rodríguez y lo invitamos porque primero se le
iba a poner al Circo el nombre de Antonio Pérez, que fue el padre del Presidente
de Venezuela, doctor Carlos Andrés Pérez. La alcaldesa de Chinácota
era Zenaida de Maldonado. · M.M.: Bueno. Pero yo pregunto una
cosa: por qué invitaron al Cónsul. Y por qué se le iba a
poner el nombre de Antonio Pérez? · A.V.: Porque Antonio
Pérez era el papá del Presidente de Venezuela y aquel (Antonio)
había nacido en Chinácota. · H.M.: Yo tengo entre
mis papeles la Partida de bautizo de Antonio Pérez, nacido en Chinácota,
padre del Presidente. · M.M.: ¡Caramba!; ese dato es importantísimo.
· H.M.: Esa partida la tomé yo de un periódico de San
Cristóbal, Venezuela. Claro que la publicaron para hacerle la guerra a
Carlos Andrés. · M.M.: Pero, bueno, fue que el Consulado
ayudó con algo, o era pura simpatía? · A.V.: Nó.
Fue que el Cónsul insinuó que al ponerle ese nombre el gobierno
de Venezuela podría ayudar con una contribución para la construcción
del Circo; cuestión que no se llevó a cabo porque después
el Concejo de Chinácota resolvió cambiarle el nombre y ponerlo "Circo
de Toros de San Nicolás"; y que mejor que la contribución fuera
por ponerle el nombre "Antonio Pérez" al nuevo barrio que se
iba a inaugurar y que queda a la entrada de Chinácota. Y así sucedió;
y a esa inauguración vino la esposa del Presidente Carlos Andrés
Pérez y la esposa del Presidente de Colombia. · M.M.: Ya
tengo el dato de la idea, de la iniciación, de la primera piedra; pero;
¿quién dio esos terrenos? · A.V.: Eso era del municipio.
Ahí había una plaza; la Plaza de Ferias. · M.M.:
Bueno. Hasta ahora vamos en que el terreno era un hoyo; y que se puso la primera
piedra. Pero luego ¿qué paso?. · H.M.: No, pues
después hubo otra reunión y yo no sé por qué invitaron
al Cónsul López Cárdenas y le hicimos una fiesta donde Lisímaco
Laguado en El Mosquito. Yo tengo ahí fotografías de esa fiesta.
Y ese día, hablando con López Cárdenas que era muy amigo
mío, como lo había sido, también, Altuve Salas, me dijo:
Mire, Honorio, en Táriba hay un Circo muy bueno, de hierro y lo están
vendiendo; porque como hicieron la Plaza de Toros de San Cristóbal, quedó
sin oficio; pudiera ser que consiguieran ustedes ese Circo. Y un día nos
fuimos con Manyú, en un carrito de Marcos Carrero y el hermano de la Administradora
de Hacienda de Chinácota, Olga Rodríguez, que es Hernando Rodríguez,
que tiene un almacén aquí en Cúcuta. Nos fuimos los tres.
Por cierto que allá en la bajada se nos dañó una rueda y
en un pueblito que hay, por allá cerca del río. Entonces, por ahí
se presentó un mecánico para quitar la rueda para ver qué
era y entonces ahí nos dijeron que ahí arrancaba una carretera que
iba a Táriba y era más cerquita que irse por San Cristóbal
y entonces cogimos un taxi y nos fuimos por ahí a Táriba y buscamos
el Circo; nos abrieron y nos mostraron el circo, por cierto muy bueno. Pero nos
dijeron que no lo podían dejar menos de Bs. 300.000; pero era mucha plata.
Y pensamos otra cosa: ¿Cuánto valía la desbaratada de esta
vaina, la llevada y luego nuevamente la armada?. Entonces nos fuimos. Perdimos
el viaje. Eso fue en 1.975 después conseguimos unos auxilios. Yo me acuerdo
que eran $100.000 de la Acción Comunal; y $50.000 que nos dio Luis Vicente
Serrano; se los dio a la Corporación Taurina para el Circo. Así
completábamos $150.000. pero esa plata la tuvimos como dos años,
porque como era tan poca, no nos alcanzaba para nada. Pero un día llegó
un Visitador y encontró esa plata allá en Chinácota, en la
Tesorería, y resolvió llevársela. Dijo que esa plata no podía
continuar ahí como muerta. Ustedes no van a hacer el Circo; y resolvió
llevársela. Y entonces Antonio se le pegó al Visitador para que
nos la dejara; que no se la llevara mientras nosotros veíamos si podíamos
conseguir otros auxilios. Al fin convino en dejarla dos meses más. Entonces
se reunió el Concejo para resolver y al saber que con esa plata nos e podía
hacer nada, · M.M.: ¿Quién estaba de Presidente
del Concejo? · A.V.: Yo. · H.M.: Entonces alguien
les dijo: ¿Por qué no llaman a Honorio que fue el de la idea y él
fue el que consiguió los primeros centavillos. Entonces me mandaron llamar.
Yo llegué y les dije: pues para no perder la plata lo mejor es comenzar
con lo que se pueda. Entonces me dijeron: Bueno, si usted se anima le vamos a
dar la orden para que retire la plata que hay ahí y la gaste. Les dije,
sí. Y al otro día me vine para Cúcuta y hablé con
José María González. Y de dije. Y le conté la cosa.
· M.M.: Y ¿Quién es José María González.?
· H.M.: No. Pues es que él es de Chinácota, de unos
González de la Honda casado con una hija de Luis Enrique Gómez hermana
de Cesar Dario, el abogado; y es Ingeniero. Y me dijo: Me alegro mucho que sea
usted el que se haga cargo de eso. Ese Circo lo voy a hacer yo hasta entregarlo
terminado y sin cobrar ni un centavo. Porque yo quiero mucho a Chinácota.
Entonces, dijo, hay que empezar por comprar materiales. Y me dijo: Vamos a la
Gobernación porque yo tengo idea que allá hay otros centavitos.
Y entonces nos fuimos para la Administración de Hacienda y se puso a revolver
papeles, carajo, y de golpe levantó $50.000 que eran de un Auxilio Departamental.
Y entonces dijo: Bueno, ahora sí, vamos a buscar ladrillo. En esos días
había una huelga en todas las fábricas de cemento del país;
se acabó el cemento en todo el país; se pararon todas las fábricas,
y las ladrilleras produciendo ladrillo que no tenían como venderlo ni ya
donde ponerlo. Y las ladrilleras produciendo y produciendo. Estaban locos. Nos
fuimos a la primera ladrillera. El ladrillo estaba $1.500 el mil, y le preguntamos
al hombre: ¿A cómo nos da el ladrillo? Y él nos dijo a $700
el mil. Nos dio mucha risa y mucha alegría. Pero necesitábamos tres
cotizaciones porque así lo ordena la ley. Y entonces fuimos a otras y en
todas nos pidieron lo mismo a $700. Y entonces nos fuimos donde el primero y le
dijimos: Buscamos las tres cotizaciones que manda la ley y todas nos dieron el
mismo precio, pero como nosotros necesitamos donde nos den más barato,
usted que opina? Y nos contestó: Bueno, yo les doy a $690. Y entonces le
negociamos 200.000 ladrillos de obra. Y después nos fuimos para la fábrica
de cemento y preguntamos: ¿A cómo nos dan el cemento? Y contestaron:
No, pues, es que no hay. Entonces dijimos: Bueno, pero es que nosotros queremos
negociar un poco para cuando vuelva a haber. Y el cemento había estado
a $8 la paca, pero ya se había subido por la vaina de la huelga. Entonces
el doctor negoció 40 toneladas de cemento. Después nos fuimos a
buscar quien nos llevara el ladrillo y entonces nos fuimos a la Gobernación
a la Secretaría de Obras, y allá nos ofrecieron darnos las volquetas
para llevar el ladrillo, sin cobrar. Después nos fuimos a la Zona de Carreteras
y allá nos prometieron hacer la explanación del terreno porque la
excavación era muy grande. ¡Ah! Y compramos un mundo de arena; eso,
la arena estaba agotada. Eran torres de arena y eso nos la llevaban allá,
a Chinácota. · M.M.: Bueno, pero ¿quién hizo
los planos del Circo? · A.V.: La Secretaría de Obras Públicas.
· M.M.: ¡Ah! Yo entendía que los planos los había
hecho el doctor Luis Ernesto Durán, el Ingeniero, chinacotero que vivía
en la finca La Italia. · H.M.: Nó, esos planos los dio
la Secretaría de Obras. El Secretario era el doctor Enrique Cuadros. Pero
al fin y al cabo no supimos quién los había hecho. ·
M.M.: Sabes ¿Cuánto se demoraron en hacer esos planos?
· A.V.: Nó, eso ya los tenían hecho, éllos. Lo que
hicieron fue sacar copias del que éllos tenían ahí.
· H.M.: A mí me dieron 3 copias cada una tenía 4 hojas que
eran unas hojas muy grandes. Por cierto un día llegó Pedraza y una
tanda de tipos que era el corresponsal de un periódico y me dijeron: Mire
lo que dice la corresponsalía de un periódico: Que comenzaron el
Circo de Toros pero que en los planos se les había olvidado poner las entradas
para la entrada de los novillos a la plaza, que posiblemente pensaban meterlos
con grúa o con helicóptero por encima de los palcos. (Risas).
· M.M.: A todas estas supongo que ya estaremos en el año 76.
· A.V.: Sí. · M.M.: Entonces ¿Cuándo
se comenzó prácticamente la construcción del circo? Ya está
conseguido el ladrillo, el cemento, la arena
· H.M.: Bueno
ya había bastante trabajo en redondo, pero el hermano de José María
González se había ofrecido para colaborar. · M.M.:
Pero él también era Ingeniero? · A.V.: Nó.
El tipo se hacía pasar por Ingeniero (pero no era Ingeniero, era maestro,
hermano del Ingeniero) resulta que se hacía pasar por Ingeniero estaba
empleado en las Obras Públicas y estaba dirigiendo el circo, pero le descubrieron
que el no era Ingeniero, entonces el doctor Jorge Leal le abrió una investigación
y averiguaron entonces resultó que no era Ingeniero. Entonces me llamaron
a mí, como Presidente del Concejo y el doctor Leal me dijo que ¿por
qué no le daba una orden para nombrar un Interventor? Yo era Inspector
de Obras Públicas; yo era subalterno del doctor Leal. Que era mejor nombrar
un Interventor porque mirase que
el doctor
· M.M.:
Pero tú eras Inspector o eras Personero. · A.V.: Yo era
Auditor de Impuestos, pero era el Presidente del Concejo y era Inspector de Obras
Públicas. Y entonces yo le dijo al doctor Leal que sí, que no tenía
ningún inconveniente que me parecía muy bien que se nombrara un
Interventor. Pero yo le pregunté ¿por qué? y él me
dijo: Porque ese Circo se empezó a hacer sin hacer un estudio de suelo
y tengo informes de suelos que la parte norte, la parte baja del Circo está
sobre terreno falso y eso es supuestamente peligroso. Entonces nombró Interventor
al Ingeniero que fue Secretario de Obras Públicas el doctor
no me
acuerdo del nombre. Me fui con él para Chinácota y resulta que puso
unos obreros a escarbar por debajo de la cepa y comenzó a sacar tierra
muy floja, mugre, basura; y me dijo: mire, a esto hay que meterle zapatas, porque
eso no puede quedar así. Hay que recalzar esto. Entonces procedieron a
hacer el recalce. Pidieron cemento. Les dimos; allí había, ladrillos
y materiales que había dejado González; porque González salió.
Y se hizo el recalce. Apenas hizo el recalce entonces paró el trabajo.
El Secretario de Obras Públicas paró el trabajo. Entonces yo le
dijo: Doctor ¿Por qué paró el trabajo? Y él me contestó:
Porque no hay plata. Entonces yo le dije: Doctor yo voy a hacer unas diligencias
para ver si conseguimos más plata. En esas nombraron a Eduardo Assaf, Secretario
de Hacienda. Entonces Eduardo Assaf le metió el primer empujón y
sacó $400.000 en una Junta de Hacienda para repartirlo en 2 meses. Entonces
volvimos a iniciar la obra y conseguimos que nos nombraran de Alcalde a Manuel
F. Ortíz. Como había bastante ladrillo y había cemento y
todo, entonces yo me llevé a Carlos Jáuregui. Él es un tipo
experto en construir circos; ha hecho varios circos en Venezuela. Hizo el Circo
de Mérida. Pero quedaba el problema que la plata era del gobierno y tenía,
entonces, que ser controlada por la Secretaría de Obras, especialmente
controlada por un Ingeniero titulado. Entonces yo le dije a Carlos Conde: Ala,
por qué no hacemos una cosa. ¿Por qué no vamos a buscar al
Doctor Jacinto Aillón para ver si él quiere servir de Interventor;
como es de Chinácota y hasta es del Concejo, a ver qué dice. Y entonces
fuimos y le dijimos: Doctor Jacinto: ¿Usted quiere servir de Interventor
en la obra del Circo?. ¡Claro! Con mucho gusto, nos dijo. Bueno, pero usted
está dispuesto a cobrar? O cómo es el asunto? Dijo: Nó, yo
no cobro nada. Yo les sirvo de Interventor y todo lo que sea. Entonces el Concejo
lo nombró como Interventor de Obras Públicas y el Alcalde y el Personero
lo respaldamos. Y me dijeron que había necesidad de un tipo experto que
supiera de eso. Y yo les dije: Pues yo lo tengo. ¿Quién es? me preguntaron.
Respondí: Carlos Jáuregui. Me dijeron y ¿quién es
Carlos Jáuregui? Pues un tipo de aquí de Chinácota que hace
circos. Ha hecho circos en Venezuela, inclusive, el Circo de San Cristóbal
tiene mucho que ver con él porque tuvo mucha intervención allá.
Es un tipo experimentado en eso. Hizo la Plaza de Valencia, Cali. Lo llevé
y lo presenté allá al Concejo y después el Alcalde lo nombró.
· M.M.: ¡Ah! Entonces en resumidas cuentas Jáuregui fue
el que hizo el circo con la Interventoría del doctor Jacinto Aillón?
· A.V.: Sí, claro, él lo terminó y él lo inauguró.
· M.M.: Y en dónde está ese señor? ·
A.V.: Aquí en Cúcuta. Él vive aquí pero trabaja en
Venezuela. · M.M.: Y nunca le han hecho ningún acto de
agradecimiento a él? · A.V.: Nó nunca.
· M.M.: Pero, si no le han hecho un homenaje a Honorio que fue el de la
idea y el iniciador; ni a ti, que fuiste persona decisiva en esta historia, entonces
nada es de extrañar. · A.V.: Nó, nada. Ni a Manuel F.
Ortíz que prestó tantos servicios. Ni una invitación, ni
una boleta para una corrida. Nada. Absolutamente nada. Así es la vida.
· M.M.: ¿Qué capacidad tiene en los planos; si ustedes
lo recuerdan? · A.V.: Está calculado para 5.000 personas.
· M.M.: Pero yo creo que lo pueden ampliar para más cupo.
· A.V.: Sí. El doctor Jacinto Aillón dice que se le pueden
sacar 3 gradas más. · M.M.: Y además agregarle balcones.
· A.V.: Sí. No es sino ponerle unas pilastras afuera y podría
ampliarse. · M.M.: Yo, lo único que le veo al Circo, pero
lo comento no como una cuestión de crítica, pues es asombroso que
tengamos esa Plaza, es que está metido en el puro corazón de la
población lo cual puede constituír un peligro y un problema de congestión
de circulación. · A.V.: Bueno, pero ahí hay una
cuestión, y es que la calle que viene de Guamogacho al Circo puede facilitar
esa descongestión. Ya está convenido con el Municipio que van a
considerar eso. Ya es cuestión de romper la calle. Inclusive el Ministerio
de Obras le dio la orden a Gonzalo Avendaño, que es el Jefe fe la zona,
para que rompiera la calle. · M.M.: Óyeme una cosa que
a ustedes les queda muy fácil contestar, aunque ya sé la respuesta
que me van a dar: El Circo lógicamente, no tiene las medidas reglamentarias
para ganado de peso superior; esa es entre otras cosas la razón por la
cual, el ganado que se lleva para las corridas de Chinácota, es un ganado
de peso medio o inferior; no es el ganado de peso medio y superior. ·
A.V.: El Circo es reglamentario. · M.M.: Nó, no es reglamentario
en el área del ruedo. El ganado que se trae no es de 530-500 kilos sino
de peso inferior. Es que hay que ir a la arena, como he ido yo para darse cuenta
de que es una hazaña, casi temerosa, enfrentársele a un toro de
casta en un área insuficiente para el quite. Sin embargo, aclaro, que yo
he conversado con matadores de toros y me han dicho que no es esencial que el
área tenga 40 metros o más. Allá ellos!. ·
A.V.: Otra cosa es que al Circo le hace falta una romana, y entonces le meten
ganado de menor peso. · M.M.: Bueno, lo de la romana es cuestión
o problema entre ganaderos y contratistas. Sin dejar de recordar que los matadores,
por intermedio de sus apoderados también buscan su acomodo; pero yo me
refiero a lo técnico. El Circo, yo lo he recorrido y creo que no tienen
arriba de 24 a 26 metros de diámetro. HAY UN PEDAZO DE GRABACIÓN
PERDIDA, CONTINUA ASÍ: · M.M: Bueno, quería decirte
que yo no tenía la menor idea de que tú habías sido un personaje
en esa construcción. Y entre otras cosas, pues si bien Honorio fue el de
la idea y el impulsador original de todo eso, pues, tú fuiste una persona
básica en esa obra; y lo fue también el doctor Ortíz, y lo
fue también el doctor Aillón, y lo fue también Manyú
Carrero, que es el actual Presidente de la Corporación, y, este, que lo
construyó, Carlos Jáuregui. · A.V.: Actualmente
existe la Corporación Taurina, la Corporación de Desarrollo, esa
Corporación está integrada por la presidencia de Manuel Waldo Carrero,
Pedro Elías Escalante, Cipriano Hernández, Adolfo Leal y mi persona.
Somos 5 miembros de la Corporación de Desarrollo, Corporación de
Circo y Corporación de Piscina. Esa es la entidad que maneja el Circo.
El Circo no lo maneja el Alcalde, no lo maneja el Concejo. Nosotros hacemos contratos
todos los años con Abusain. Ahoritica hay un contrato por dos años.
· M.M.: Ese señor Carlos Abusain; para mí es otra persona
a la cual Chinácota
OTRA PARTE PERDIDA DE LA GRABACIÓN.-
LUEGO CONTINUA tiene demora, como la tiene con ustedes en hacerle un
reconocimiento. Eso no cabe la menor duda ese es un tipo, un Quijote, un hombre
que gracias a su dinero, y a lo engomado que es por las corridas y la vinculación
que tiene con todos los toreros, él se le ha metido a las corridas en Chinácota.
Pero quítenle ustedes a Chinácota la actividad taurina y el espectáculo
ese y la fiesta se va al suelo. Porque la fiesta es buena, indudablemente. Miren,
el desfile de carrozas
Miren, en las fiestas de Chinácota hay tres
cosas espectaculares para mí y muy buenas: el desfile de carrozas es una
cosa digna de cualquier centro. Eso es muy bien hecho. Otro espectáculo
al cual la gente no le pone muchas bolas, es el desfile de las Bandas de los pueblos
y las murgas, para mí es colosal. Ver a esos músicos con unos vestidos
o uniformes desaliñados, desordenados, unos instrumentos con un montón
de remiendos y en unos grupos en los cuales cada uno toca como se le ocurre, eso
es fantástico. Las corridas de toros empezaron con ful de ases y se han
sostenido. Es que yo he dicho que Chinácota no sabe lo que logró
con las corridas de toros. Es como si a un campesino lo llevan por primera vez
a la ciudad y lo montan de una vez en un Packard o en un Lincon, sin haber pasado
por el Ford tablita, empujar un carro, etc. Es decir, montó en un carrazo
y ya no le va a gustar montarse en un camión. Para lograr corridas como
las que se han logrado en Chinácota hay que comer mucho mute; hay que gastarle
mucho tiempo. · A.V: Gracias a habernos encontrado a Abusain.
· M.M: No, pues, es que ese tipo es único. Yo, sí un
día me lo encontré a la salida de una corrida, en la plaza y me
le acerqué y le dije: Me acaban de decir que usted es Don Carlos Abusain.
Vea, yo como Chinacotero, si nadie se lo ha dicho, tenga usted la seguridad de
que en nombre de la población le estoy expresando agradecimientos verdaderos;
porque a usted, se le debe el prestigio de esta plaza de acá y naturalmente
el nombre de las Ferias de Chinácota que indudablemente giran alrededor
de las corridas. Quiero aprovechar la presencia de ustedes dos, ya que tú
estás en la Corporación, para contarles algo que ya dije el año
pasado en la Alcaldía un día que me llevaron allá. Yo no
recuerdo quién me llevó. Pero, la referencia es ésta: allá
frente al Colegio de las Hermanas hay una plaza muy bonita, con árboles.
Esa plaza, yo siempre he tenido la idea que en las Ferias de San Nicolás,
se destine para que allá se reúnan las Bandas de los pueblos y las
murgas para tocar especialmente a sus paisanos. Algo parecido a lo que sucede
en la Plaza Garibaldi de Ciudad de Méjico en donde 80 o 120 Mariachis,
tocan a solicitud, sin incomodarse unos con otros, sino felices escuchando música,
tomando trago y bailando. Aquí pudiera suceder que después del desfile,
y por la noche después de las corridas, los de Durania, los de Ragonvalia,
los de Cúcuta, Pamplona, y en fin los de cualquier parte, se acercaran
a ese sitio, pasaran un rato de felicidad o parranda y las Bandas o murgas se
levantaran sus centavos. Hasta en una costumbre podría convertirse, todos
los sábados. En una ocasión yo le conté eso a Marcos Leiva
y él entusiasmado me dijo: camine y lo cuenta allí en la Alcaldía,
que allá están ahora reunidos. Y fuimos. Yo les expliqué
y al parecer me atendieron, pero luego no le pusieron bolas al asunto. Ni me acuerdo
quiénes estaban. Es una cosa fácil de hacer y de una enorme repercusión;
y esa plaza que está abandonada, podría convertirse en un atractivo
más. · A.V.: A mí me parece muy interesante. Y yo
lo voy a proponer en la Junta de Ferias. Yo soy miembro de esa Junta.
· M.M.: Bueno. Apartándonos un poquito del tema y ya que ustedes
saben tanto de la Historia de Chinácota, pregunto: dónde diablos
está la estatua de Antonio Ricaurte que estaba en la plaza principal? Supe
que quitaron ese monumento y tiempo después yo vi esa estatua botada en
el patio de la cárcel. Mejor dicho: el Capitán Antonio Ricaurte
fue el único prócer que fue a templar a la cárcel!.
· A.V.: Hola, verdad, no? · H.M.: De verdad. Y esa estatua
la hizo el alemán Lorenzo Smith quien también fue un gran pintor.
· M.M.: Pues vean ustedes, que le pregunto a quienes tanto saben de
la historia de Chinácota, y sólo se sorprenden y se encogen de hombros.
Cómo es posible? Qué pasó con esa estatua?. La volvieron
polvo, la regalaron o la vendieron? Y era una estatua grande, metálica
muy bien hecha. ·
H.M.: Esa la hicieron ahí en la Herrería de Arciniegas. Pero el
alemán que la hizo era un arrecho. No? LO
ÚLTIMO DE ESTA GRABACIÓN TAMBIÉN SE PERDIÓ. |