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DE
REINADOS Y REINAS Polémica nacional ha suscitado la posibilidad de obtener para Colombia el Reinado de Miss Universo que cuenta con 200 millones de televidentes. En su editorial del lunes 19 de marzo "Privatizar las Reinitas", EL TIEMPO abrió la controversia y ese mismo día, a las pocas horas, un inmenso número de lectores de todas las ciudades del país, se habían pronunciado en contra, pues opinan, sin excepción, que los dineros oficiales no pueden gastarse en ese tipo de frívolos eventos, que solo deben ser financiados por le empresa privada. La
puntilla la puso la primera dama de Antioquia cuando afirmó que no enviará
representante al Reinado Nacional, pues no había rubro para tales gastos.
Que este departamento que ha obtenido 7 veces la corona, siente este precedente,
es un ejemplo para todos los otros del país que cuentan con muchos menos
recursos. Esta es una situación que toca directamente a Chinácota, pues nuestro municipio que este año ha visto mermados sus ingresos fiscales en cerca de $200 millones, no está en situación de incurrir en ese tipo de gastos ya que, tengo entendido, para que las posibles candidatas hagan presencia en solo dos eventos: desfile de carrozas y desfile en traje de baño, el municipio deberá pagarle a los poseedores de la franquicia no menos de $10 millones de pesos y correr además con los gastos de las carrozas, la adecuación de los escenarios, el alojamiento y alimentación de las candidatas y sus comitivas y los costos de los jurados, todo lo cual, mal contado, asciende a la suma de $40 millones de pesos; cuando por el contrario, nosotros, como ciudad anfitriona que prestamos el más bello escenario para ese tradicional evento y aportamos el prestigio que a lo largo de 40 años hemos construido con nuestra Feria Internacional de San Nicolás, deberíamos recibir una jugosa regalía. A raíz de los bochornos y desprestigio sufridos el año pasado que comenté en un artículo titulado "Un Famoso Comité" y publicado en esta misma página, recalqué la inaplazable necesidad de reestructurar ese comité, mal llamado departamental, pues en él no tiene asiento efectivo la Gobernación del Departamento y mal puede por tanto, auspiciar con dicho nombre, algo en lo cual no tiene capacidad de decisión, al tiempo que propuse que dicho evento, al igual que lo hace la organización nacional con RCN, lo debería manejar un operador privado de suficiente seriedad, credibilidad y prestigio (y propuse a La Opinión), que, según unos lineamientos previamente convenidos, se haga cargo de la totalidad de la programación -y no solo de los espectáculos más rentables: bailes y toros, como actualmente sucede- y le entregue al municipio una buena suma por esas realizaciones, quitándonos de una vez por todas, los sofocos, angustias, afugias y deudas que nos causa. Así mismo resalté la conveniencia de fortalecer nuestro bellísimo Reinado Veredal, como algo auténticamente nuestro, para el cual no dependemos de nadie ni tenemos que pedirle permiso a nadie. Debe institucionalizarse por parte de la Administración para hacerlo intermunicipal, como ya se dio exitosamente el primer paso por el Instituto Agrícola en sus pasadas Bodas de Oro y extenderlo progresivamente hasta volverlo interdepartamental y finalmente nacional. Debemos pensar en otros eventos que no hagan depender a nuestra feria, exclusivamente del citado reinado departamental. Quitémonos ese yugo. Tenemos suficiente prestigio, capacidad de convocatoria y amigos que nos quieren ayudar, para poderlos realizar. Hay que pensar globalmente y actuar localmente. Animo, Chinácota. Como reza el himno de nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela: ¡Abajo Cadenas! Chinácota, Marzo 22 de 2006 |
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