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No ha existido en Colombia un compositor musical que haya recibido tantos y tan merecidos reconocimientos nacionales e internacionales como Jorge Villamil Cordovez. De
los nacionales -que los recibió todos-, destaco: Taitapuro de Plata, Taitapuro
de Oro, Tambor de Oro (Tolima); Medallas de: Ospina, Medinilla y La Gaitana; Órdenes
de: Pacandé, la Guabina, El Tiple, El Bunde, de Alcatúz, Cruz de
Oro del Valle del Cauca, Cacique de Upar (Cesar), Centauro de Oro (Meta), Orden
Musical del Tolima, Orden de los Arrieros (Antioquia), Orden de Galán (Santander),
Orden del Café (Quindío), La Orquídea de Plata, la Estrella
de Oro de Phillips, la Estrella de la Policía Nacional, El Coreguaje de
Oro (Caquetá), Orden Joaquín García Borrero (Huila), Orden
de la Democracia, Grado Comendador (Cámara de Representantes), Orden Martín
Pomala (Asamblea del Tolima), Orden Luis A. Calvo (Bogotá), Cruz de Boyacá
(Gobierno Nacional), Orden Porfirio Barba Jacob (Antioquia), Orden José
Eustacio Rivera y Cruz de Belalcazar (Valle), Orden del Mérito Artístico
(Tolima), Condecoración José Eusebio Caro, (otorgada por la Gobernación
del Departamento - Jorge García Herreros C.- Viernes 28 de mayo de 1999)
en reconocimiento y agradecimiento por las tres composiciones dedicadas a ciudades
de nuestro departamento: ¨Portón de la Frontera¨(Cúcuta),
¨Ocaña Hembra Morena¨ y ¨Alma Chitarera; y, la he dejado para
lo último: Kaimpakema de Oro, que por mi gestión y en agradecimiento
a su imperecedero regalo, le otorgó Chinácota en Junio 10 de 1995.
Alcalde Encargado Ricardo Escalante N. y Presidente del Concejo César Fernández
Elcure. De paso, yo también salí condecorado). En lo internacional:
Cinco discos de Oro, Un disco de Platino en México, La Palma de Oro en
Hollywod, Compositor de las Américas y el Mundo Latino en 1979 por la APE
de New York; Condecoración de los Gobiernos de Chile, México y Puerto
Rico; Huésped de Honor de la Unión Soviética; Placa de los
Valores Humanos de América en New York; Homenaje de la Naciones Unidas
en 1985; el Gallo de Oro del Brazil; Cruz del Comendador del Congreso de Colombia.
Con todos estos merecimientos, casi que mis palabras sobran. O sin el casi. Me
asiste el derecho histórico y el deber de amistad, de recordar que en 1993,
siendo Presidente de la Feria Internacional de San Nicolás en su 30 años,
le solicité telefónicamente, con testigos presenciales, desde la
Cámara de Comercio, a mi Tocayo, -con quién ya me unía una
amistad desde que lo invitamos a Chinácota como Jurado del Reinado Departamental
en los 80´s,- que me hiciera un regalo imperecedero para nuestro municipio,
como lo son todas sus canciones y, él, con esa generosa amistad que siempre
me brindó, de inmediato, con una facilidad desconcertante y admirable,
empezó a tararear lo que en primer instancia fue vals y luego pasillo:
¨Alma Chitarera¨, que en 1993 en Semana Santa se ejecutó por primera
vez públicamente en el Templo Parroquial de Chinácota, por el Dueto
integrado por el Dr. Crisanto Esteban Jaimes y el Licenciado Alvaro Santos, testigos
supérstites de este extraordinario regalo. En 1999, con motivo de sus 70 años de edad y 50 de vida artística (hay que recordar que a los 4 años, con el tiple compuso La Zanqui Rucia), le organicé con un grupo de ¨toches¨ como él coloquialmente nos llamaba, en marzo 10 un homenaje en la sede de Sayco, Bogotá y de allí, sugerí la idea de homenaje nacional que él y los directivos de Sayco acogieron y Jorge, como Presidente Emérito, en carta de marzo 30, me designó Coordinador Departamental Ad-Honorem, designación que acepté honrado y gustoso. En ese propósito gesté y realicé lo que denominé ¨Jorge Villamil en Concierto, Serenata Gigante, Homenaje a las Madres¨ que se escenificó en el Club de Cazadores, el 29 de mayo, con un éxito sin precedentes, al punto de ser calificado como el evento cultural y artístico de mayor relevancia que se haya presentado en Cúcuta para ese final de siglo. Lamentablemente, como casi siempre pasa, al sujeto, a quién creía persona y a quién encargué de la parte artística en razón de su oficio de músico, no solo se encargó de ella sino de la plata recogida de empresas y amigos que colaboraron ampliamente en este gran certamen. No lo nombro para no enlodar este artículo ni a la familia a la que por desgracia para ella, pertenece. Mi Tocayo vivió de cerca este vergonzoso incidente. Sé que desde su tumba, aún lo repudia, tal como en vida lo hizo y como yo lo denosto. Tendrá un final peor, que el daño que causó. Para
la citada ocasión, tuve el acierto de lograr que en un mismo día
se le otorgaran 3 Condecoraciones, 4 Placas de Reconocimiento y 2 Pergaminos.
Jorge lo consideraba un record, por la simultaneidad, el número y la calidad. |
Me siento complacido de haberlo podido hacer y él, cuando lo visitaba en
su casa-museo de la 92, me mostraba orgulloso el sitio especial en que las había
colocado y particularmente, la Kaipakema, porque siempre se reía del embarazo
diplomático que me causó el día del estreno, con su verso:
¨porque dió Presidentes a Colombia y Venezuela¨, estando presente
el Cónsul de Venezuela de la época. Alma Chitarera, fue una de las
últimas 30 composiciones inéditas que logró grabar con el
dueto de Silva y Villalba y me envió los CD´s en marzo del 2007 que
presenté en la primera Serenata Chitarera en la Escuela Mariano Ospina
Rodríguez de esta ciudad y, por su solicitud, logré que el departamento
le adquiriera 100 CD´s. Son muchas las nostalgias que acuden a mi mente,
como su Serenata y presencia en mis primeros 70 años que celebré
en Bogotá con casi toda mi familia. Pocos, colombianos, creo yo, han tenido
ese privilegio. Por esas y muchas razones más, quiero repetir, si el espacio
lo permite, las palabras que pronuncié en su honor el 29 de mayo de 1999. ¨En
1993 en mi carácter de Presidente de la Feria Internacional de San Nicolás
de Chinácota y con motivo de los 30 años del que fuera el evento
lúdico más importante del Oriente Colombiano, le solicité
al Dr. Villamil un regalo para nuestro municipio, que tuviera el carácter
imperecedero que tienen todas sus canciones. Pero
antes, ya el Maestro nos había regalado a los Cucuteños -en mora
de cuyo agradecimiento estábamos-, ese hermoso poema musical que se titula
¨El Portón de la Frontera¨. Nunca antes, en tan solo cinco palabras
se había descrito tan bien y de tan excelsa manera, nuestra condición
y nuestra misión en la frontera. Somos ese portón de entrada a nuestra
Patria, que, como en las antiguas casas solariegas de la Cúcuta centenaria,
estaba cargada de relieves y de añoranzas y presto a abrirse con generosidad
al visitante. Somos esa primera imagen de Colombia ante el vecino y todos sabemos,
que lo único para lo cual no hay una segunda oportunidad, es para la primera
impresión que se causa. Ojalá los poderes centrales - ahora ya no
tan lejos de nosotros-, tomaran plena conciencia de la inmensa responsabilidad
que nos compete y no nos dejaran abandonados a nuestra suerte en tan difícil
tarea. Confiemos que así sea, porque, por nuestra parte, nosotros haremos
el esfuerzo. Pero
el Maestro Villamil, tanto o más poeta que músico, no podía
estar ajeno a la belleza y alcurnia de las mujeres de la tierra de los Caro, en
la cual Bolívar y Santander dejaron cautivos sus corazones. Fue así
como nació ¨Ocaña, Hembra Morena¨, un vibrante bambuco que
se recrea en la belleza de la mujer Ocañera y hace honor a la altivez de
las breñas norteñas. Doctor
Villamil: no hay rincón de Colombia en cuyos valles, ríos, montañas,
llanos y costas, no hayan vibrado sus canciones, que son como la savia tutelar
de nuestra tierra, que durante medio siglo y, a través de sus notas y poemas,
se arraiga en el paisaje, dibujando amaneceres, pintando arreboles, iluminando
noches de lunas cómplices en las serenatas, repitiendo murmullos, sembrando
amor, prodigando alegría y predicando esperanza. Es usted, un paradigma
de nuestra Patria. Con
motivo de nuestra celebración del día de las madres, hacemos propicia
la oportunidad para rendirles a todas ellas: a aquellas quienes se anticiparon
a nosotros para despejarnos de abrojos el camino y, a las que aún nos acompañan
para guardar nuestros pasos, este sentido homenaje, engalanado con la presencia
y actuación de nuestro más insigne compositor musical, quién
ha querido ofrecerles a las madres nortesantandereanas, la más hermosa
serenata, que por su autor e intérprete, bien pudiéramos llamar
¨La Serenata del Siglo¨. Esta
noche, el Norte de Santander, como un faro de luz en la frontera, se ilumina de
afecto, de admiración y de respeto, para rendirle, doctor Jorge Villamil
Cordovez, el testimonio de nuestros profundos sentimientos, rubricados con la
ruda franqueza de nuestro suelo y la serena altivez de nuestras cumbres. Usted,
doctor Villamil, que tiene el privilegio de fabricar canciones con los sueños,
ayúdenos a construir un sueño, para tenderle un puente a la esperanza.
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