UN TOCAYO QUE LLEVO EN EL ALMA
Jorge A. Muñoz J.

(Chinácota, 3 de marzo de 2010)


 

No ha existido en Colombia un compositor musical que haya recibido tantos y tan merecidos reconocimientos nacionales e internacionales como Jorge Villamil Cordovez.

De los nacionales -que los recibió todos-, destaco: Taitapuro de Plata, Taitapuro de Oro, Tambor de Oro (Tolima); Medallas de: Ospina, Medinilla y La Gaitana; Órdenes de: Pacandé, la Guabina, El Tiple, El Bunde, de Alcatúz, Cruz de Oro del Valle del Cauca, Cacique de Upar (Cesar), Centauro de Oro (Meta), Orden Musical del Tolima, Orden de los Arrieros (Antioquia), Orden de Galán (Santander), Orden del Café (Quindío), La Orquídea de Plata, la Estrella de Oro de Phillips, la Estrella de la Policía Nacional, El Coreguaje de Oro (Caquetá), Orden Joaquín García Borrero (Huila), Orden de la Democracia, Grado Comendador (Cámara de Representantes), Orden Martín Pomala (Asamblea del Tolima), Orden Luis A. Calvo (Bogotá), Cruz de Boyacá (Gobierno Nacional), Orden Porfirio Barba Jacob (Antioquia), Orden José Eustacio Rivera y Cruz de Belalcazar (Valle), Orden del Mérito Artístico (Tolima), Condecoración José Eusebio Caro, (otorgada por la Gobernación del Departamento - Jorge García Herreros C.- Viernes 28 de mayo de 1999) en reconocimiento y agradecimiento por las tres composiciones dedicadas a ciudades de nuestro departamento: ¨Portón de la Frontera¨(Cúcuta), ¨Ocaña Hembra Morena¨ y ¨Alma Chitarera; y, la he dejado para lo último: Kaimpakema de Oro, que por mi gestión y en agradecimiento a su imperecedero regalo, le otorgó Chinácota en Junio 10 de 1995. Alcalde Encargado Ricardo Escalante N. y Presidente del Concejo César Fernández Elcure. De paso, yo también salí condecorado). En lo internacional: Cinco discos de Oro, Un disco de Platino en México, La Palma de Oro en Hollywod, Compositor de las Américas y el Mundo Latino en 1979 por la APE de New York; Condecoración de los Gobiernos de Chile, México y Puerto Rico; Huésped de Honor de la Unión Soviética; Placa de los Valores Humanos de América en New York; Homenaje de la Naciones Unidas en 1985; el Gallo de Oro del Brazil; Cruz del Comendador del Congreso de Colombia. Con todos estos merecimientos, casi que mis palabras sobran. O sin el casi.

Me asiste el derecho histórico y el deber de amistad, de recordar que en 1993, siendo Presidente de la Feria Internacional de San Nicolás en su 30 años, le solicité telefónicamente, con testigos presenciales, desde la Cámara de Comercio, a mi Tocayo, -con quién ya me unía una amistad desde que lo invitamos a Chinácota como Jurado del Reinado Departamental en los 80´s,- que me hiciera un regalo imperecedero para nuestro municipio, como lo son todas sus canciones y, él, con esa generosa amistad que siempre me brindó, de inmediato, con una facilidad desconcertante y admirable, empezó a tararear lo que en primer instancia fue vals y luego pasillo: ¨Alma Chitarera¨, que en 1993 en Semana Santa se ejecutó por primera vez públicamente en el Templo Parroquial de Chinácota, por el Dueto integrado por el Dr. Crisanto Esteban Jaimes y el Licenciado Alvaro Santos, testigos supérstites de este extraordinario regalo.

En 1999, con motivo de sus 70 años de edad y 50 de vida artística (hay que recordar que a los 4 años, con el tiple compuso La Zanqui Rucia), le organicé con un grupo de ¨toches¨ como él coloquialmente nos llamaba, en marzo 10 un homenaje en la sede de Sayco, Bogotá y de allí, sugerí la idea de homenaje nacional que él y los directivos de Sayco acogieron y Jorge, como Presidente Emérito, en carta de marzo 30, me designó Coordinador Departamental Ad-Honorem, designación que acepté honrado y gustoso. En ese propósito gesté y realicé lo que denominé ¨Jorge Villamil en Concierto, Serenata Gigante, Homenaje a las Madres¨ que se escenificó en el Club de Cazadores, el 29 de mayo, con un éxito sin precedentes, al punto de ser calificado como el evento cultural y artístico de mayor relevancia que se haya presentado en Cúcuta para ese final de siglo.

Lamentablemente, como casi siempre pasa, al sujeto, a quién creía persona y a quién encargué de la parte artística en razón de su oficio de músico, no solo se encargó de ella sino de la plata recogida de empresas y amigos que colaboraron ampliamente en este gran certamen. No lo nombro para no enlodar este artículo ni a la familia a la que por desgracia para ella, pertenece. Mi Tocayo vivió de cerca este vergonzoso incidente. Sé que desde su tumba, aún lo repudia, tal como en vida lo hizo y como yo lo denosto. Tendrá un final peor, que el daño que causó.

Para la citada ocasión, tuve el acierto de lograr que en un mismo día se le otorgaran 3 Condecoraciones, 4 Placas de Reconocimiento y 2 Pergaminos. Jorge lo consideraba un record, por la simultaneidad, el número y la calidad.

 

Me siento complacido de haberlo podido hacer y él, cuando lo visitaba en su casa-museo de la 92, me mostraba orgulloso el sitio especial en que las había colocado y particularmente, la Kaipakema, porque siempre se reía del embarazo diplomático que me causó el día del estreno, con su verso: ¨porque dió Presidentes a Colombia y Venezuela¨, estando presente el Cónsul de Venezuela de la época. Alma Chitarera, fue una de las últimas 30 composiciones inéditas que logró grabar con el dueto de Silva y Villalba y me envió los CD´s en marzo del 2007 que presenté en la primera Serenata Chitarera en la Escuela Mariano Ospina Rodríguez de esta ciudad y, por su solicitud, logré que el departamento le adquiriera 100 CD´s. Son muchas las nostalgias que acuden a mi mente, como su Serenata y presencia en mis primeros 70 años que celebré en Bogotá con casi toda mi familia. Pocos, colombianos, creo yo, han tenido ese privilegio. Por esas y muchas razones más, quiero repetir, si el espacio lo permite, las palabras que pronuncié en su honor el 29 de mayo de 1999.

¨En 1993 en mi carácter de Presidente de la Feria Internacional de San Nicolás de Chinácota y con motivo de los 30 años del que fuera el evento lúdico más importante del Oriente Colombiano, le solicité al Dr. Villamil un regalo para nuestro municipio, que tuviera el carácter imperecedero que tienen todas sus canciones.
Quienes nos atrevemos a estructurar el futuro, jugando con la dialéctica de las ilusiones, basados en la magia de la palabra, vemos, a veces, cristalizados nuestros sueños. Esa fue una de esas veces, -como también lo es esta noche-, y, el Dr. Villamil, con su inmensa calidad humana y esa extraordinaria generosidad que lo caracterizan, nos regaló ese precioso vals (hoy pasillo) que bautizó como ALMA CHITARERA, en el cual, con pinceladas musicales, palabras ancestrales y golpes de arpegios, reflejó nuestras gente y copió nuestro entorno. Hoy, es ese, nuestro emblema musical.

Pero antes, ya el Maestro nos había regalado a los Cucuteños -en mora de cuyo agradecimiento estábamos-, ese hermoso poema musical que se titula ¨El Portón de la Frontera¨. Nunca antes, en tan solo cinco palabras se había descrito tan bien y de tan excelsa manera, nuestra condición y nuestra misión en la frontera. Somos ese portón de entrada a nuestra Patria, que, como en las antiguas casas solariegas de la Cúcuta centenaria, estaba cargada de relieves y de añoranzas y presto a abrirse con generosidad al visitante. Somos esa primera imagen de Colombia ante el vecino y todos sabemos, que lo único para lo cual no hay una segunda oportunidad, es para la primera impresión que se causa. Ojalá los poderes centrales - ahora ya no tan lejos de nosotros-, tomaran plena conciencia de la inmensa responsabilidad que nos compete y no nos dejaran abandonados a nuestra suerte en tan difícil tarea. Confiemos que así sea, porque, por nuestra parte, nosotros haremos el esfuerzo.

Pero el Maestro Villamil, tanto o más poeta que músico, no podía estar ajeno a la belleza y alcurnia de las mujeres de la tierra de los Caro, en la cual Bolívar y Santander dejaron cautivos sus corazones. Fue así como nació ¨Ocaña, Hembra Morena¨, un vibrante bambuco que se recrea en la belleza de la mujer Ocañera y hace honor a la altivez de las breñas norteñas.

Doctor Villamil: no hay rincón de Colombia en cuyos valles, ríos, montañas, llanos y costas, no hayan vibrado sus canciones, que son como la savia tutelar de nuestra tierra, que durante medio siglo y, a través de sus notas y poemas, se arraiga en el paisaje, dibujando amaneceres, pintando arreboles, iluminando noches de lunas cómplices en las serenatas, repitiendo murmullos, sembrando amor, prodigando alegría y predicando esperanza. Es usted, un paradigma de nuestra Patria.

Con motivo de nuestra celebración del día de las madres, hacemos propicia la oportunidad para rendirles a todas ellas: a aquellas quienes se anticiparon a nosotros para despejarnos de abrojos el camino y, a las que aún nos acompañan para guardar nuestros pasos, este sentido homenaje, engalanado con la presencia y actuación de nuestro más insigne compositor musical, quién ha querido ofrecerles a las madres nortesantandereanas, la más hermosa serenata, que por su autor e intérprete, bien pudiéramos llamar ¨La Serenata del Siglo¨.

Esta noche, el Norte de Santander, como un faro de luz en la frontera, se ilumina de afecto, de admiración y de respeto, para rendirle, doctor Jorge Villamil Cordovez, el testimonio de nuestros profundos sentimientos, rubricados con la ruda franqueza de nuestro suelo y la serena altivez de nuestras cumbres.

Usted, doctor Villamil, que tiene el privilegio de fabricar canciones con los sueños, ayúdenos a construir un sueño, para tenderle un puente a la esperanza.
Jorge A. Muñoz J. Cúcuta, Mayo 29 de 1999