APUESTELE A CHINACOTA!
POR JORGE A. MUÑOZ J.

Recorrer el occidente del país es verificar un acelerado proceso de desarrollo y un decido amor de sus habitantes por su tierra. Eso que se ha dado en llamar sentido de pertenencia, allá tiene plena vigencia en todos los estratos. Por aquí, afortunadamente también se dan ejemplos, aunque no en la cantidad que se debiera.

Por eso considero necesario resaltar el voto de confianza en el futuro, apostándole a Chinácota, que han dado personas como LUIS FERNANDO LEAL, quién con la perseverancia propia de los triunfadores y con un importante esfuerzo económico, realizó la construcción de su almacén Construcasa y su residencia, que constituyen una obra moderna de ornato para el tejido urbano, sin desentonar con el entorno colonial que la rodea.

Igual mérito merece su vecino JAIRO CALDERON, popularmente conocido como Mañé, quién también con notable constancia e inversión, construyó contiguamente, la nueva sede de su almacén, en armonía con el estilo y diseño de su vecino, conformando un agradable conjunto arquitectónico, que realza la imagen de la ciudad. Es lo que Luis Fernando llama "regresar al futuro", tomando los valores de ayer y extrapolándolos al hoy, para establecer un afortunado equilibrio entre función y forma. No se quedó atrás nuestro dilecto amigo don LUIS MARIA CARRILLO CASAS, quién, frente al parque, remodeló internamente su conocida farmacia, cuyo aspecto no tiene nada que envidiar a las modernas concepciones que en esa área, hemos visto en las ciudades más adelantadas del país.

Estos esfuerzos individuales que constituyen ejemplo para la ciudadanía, deben merecer todo el reconocimiento que ello implica, pues "obras son amores y no buenas razones". Eso es querer a Chinácota! Ojalá que el H. Concejo estableciera unos importantes estímulos tributarios para quienes, invirtiendo y construyendo en Chinácota, respetando el carácter colonial que debemos esforzarnos en conservar y restablecer, contribuyeran a nuestro progreso y desarrollo. A ello podrían sumarse las proyectadas construcciones de VIS, con amplias zonas verdes y espacios recreacionales, que dignifiquen la calidad de vida de quienes allí habitarán y no se constituyan en densificaciones urbanas que constriñan la libertad de espacio que nos rodea e incrementen la demanda sobre los limitados servicios de infraestructura que poseemos y abulten la cartera vencida que en esa área aqueja a nuestras Empresas Públicas, fomentando, además, el éxodo del campo a la ciudad. Si se van a ubicar 300 o 400 familias, por qué no pensar mejor en 30 ó 40 fincas, localizadas en diversas veredas, en las cuales en grupos de 10 o 15 familias, se establecieran estas "colonias urbanas", utilizando métodos constructivos económicos y autóctonos -como en Barichara y en el Quindío, por ejemplo-, que al tiempo que proporcionan mayores y mejores espacios, permitieran algunos cultivos y crías, que aumenten los ingresos de sus habitantes y contribuyan a repoblar el campo que tan necesitado está de este apoyo. Nuestras veredas cuentan con escuelas, electricidad y acueducto, con lo cual se atenderían adecuadamente estas necesidades, aliviando simultáneamente la creciente demanda urbana.

Tengo la seguridad de que nuestra Alcaldesa, en su propósito de proporcionar vivienda digna a quienes realmente más la necesitan, considerará con detenimiento esta cordial sugerencia. Finalmente, quiero destacar el desarrollo urbanístico que en su finca Villa Adela, adelanta nuestro apreciado exgobernador chinacotero EDUARDO ASSAF ELCURE. Sé que él no es amigo de estas menciones, pero me atrevo a disgustarlo, pues este importante ejemplo, debería ser seguido por otras destacadas familias Chitareras, quienes se ufanan de su terruño pero no invierten en él.

Hay también otros desarrollos que reseñaré posteriormente. Finalmente, es muy posible que en la política de bancarización del gobierno, próximamente contemos aquí con nuevas entidades financieras, bién sea con sucursales o agencias directas o con "corresponsales bancarios" como exitosamente se ha hecho en el Tolima. En esas nuevas presencias, la Casita Roja, que todos conocen y muchos desean, nos quedaría muy bién.

Chinácota, Sept. 19 de 2006