FOTO GAITÁN: 90 años de tradición...
Elfar Gaitán Orduz
Elfar, con su padre.
Beatriz Aillón
Rosalbina Orduz

La familia...
Su galería
FOTO GAITÁN
Por Guido Pérez Arévalo

FUNDACIÓN: Con equipos rústicos y materiales preparados en laboratorios domésticos, don José Ernesto Gaitán Buitrago instaló el primer estudio fotográfico en Chinácota, hace más de ochenta años.

Fue un negocio próspero, pero la generosidad, las flechas de Cupido, las fiestas religiosas y algunas actitudes excéntricas llevaron al primer propietario a la catástrofe económica.

Gaitán era un hombre inquieto y un todero, metido en mil y una actividades para satisfacer su ingenio. Espiritismo, cartomancia, astrología, magia, farmacia, alquimia, elaboración de perfumes, vinos, betún, jabones aromáticos, sastrería, periodismo, hacían parte de su trajín diario.

Se conservan algunas publicaciones suyas, en hojas sueltas y modestos plegables, con información curiosa y de interés general.

Personas de todas las condiciones sociales acudían a su consultorio para curar los males del alma y del cuerpo. Con la fuerza de su mirada -asegura su hijo Elfar- cerraba unas tijeras, paraba un muñeco o levantaba una pequeña cruz en la palma de su mano. Su fuerte era, sin embargo, la fotografía.

En aquellos tiempos el fotógrafo era un artista: retocaba, mejoraba los rasgos, eliminaba las arrugas o montaba las cabezas de sus clientes sobre elegantes vestidos. La tecnología moderna permite ahora hacer lo mismo, a través de cámaras digitales y de sofisticados programas de computador. Una fotografía artística de aquellos tiempos podía tardar semanas; en nuestros días puede lograrse lo mismo en horas o en contados minutos.

De su matrimonio con doña Rosalbina Orduz hay dos hijos: Elfar y Aura.

Un misterio cubre el destino de José Ernesto Gaitán. Llegó al mundo sin pedir permiso y se fue por los caminos de la vida sin contarle a nadie.

El aviso...
La casa...

JOSÉ ELFAR GAITAN ORDUZ: Nació el primero de octubre de 1931, en el municipio de Toledo; pero ha vivido desde la infancia en tierras chitareras. Su padre era de Chinácota y su madre de Bucaramanga. Es el heredero de Foto Gaitán.

José Elfar contrajo matrimonio el 3 de noviembre de 1954 con doña Beatriz Aillón.

Procrearon diecisiete hijos, pero sólo doce quedan vivos. Cuando se le pregunta por ellos dice que los tiene en el cajón del escritorio. De allí salen en una vieja billetera marrón, primero en un grupo familiar y, después, uno a uno y bien contados, con el toque maestro de su profesión. Están dispersos en Colombia y el exterior, defendiéndose en diferentes actividades. Algunos se han destacado como brillantes profesionales.

Elfar es el fotógrafo más antiguo de Chinácota, pero no el más solicitado. La nueva tecnología, la competencia y los años le han ofrecido una vida más serena, pero con menos dividendos.

No es un hombre de nostalgias porque su pasado se perdió en los horizontes de sus padres, que un día se fueron de su vida sin decir adiós. Seguramente, por estas circunstancias el espíritu emprendedor que marcó su juventud también ha entrado en reposo.

El corredor...
El techo de la casa es metálico, decorado en alto relieve. Vestigios de mejores tiempos.

- ¿Cuándo nació Foto Gaitán?

Foto Gaitán empezó en la calle del cementerio, en 1914; y estuvo allí hasta el día en que papá, que era muy faldero, vendió todo lo que tenía para seguirle los pasos a una hermosa mujer. Recogió cuarenta mil pesos, que era muchísimo dinero, y se internó en Venezuela. Cuando volvió a Chinácota no tenía un solo peso. Estuvo en mi casa durante algún tiempo, pero no se amañó; un buen día salió y nunca más lo volvimos a ver. Él había anunciado su desaparición, para cuando no tuviera nada. Y así fue.

- Me han han hablado de la generosidad de su padre con la Iglesia.

Pues si. Él pagaba los servicios de luz y agua de la parroquia, lo mismo que los del Colegio de la Presentación. En los años cuarenta celebraba con mucha pompa la fiesta del Niño Jesús. La banda municipal le daba vueltas al pueblo y tocaba sin descanso por su cuenta. La víspera y el día de la fiesta derrochaba en pólvora y música.

Dos imágenes, que todavía están en el templo, fueron obsequiadas por él: La Verónica y La Magdalena. Las adquirió por noventa pesos en Pamplona. En la Capilla del Calvario, del templo principal, hay un óleo del Señor de la Buena Esperanza, pintado por un artista italiano, que pagó papá. El pintor fue traído por el padre Laguado para pintar al Señor con los brazos abiertos, en el arco principal exterior de la cúpula. Si se levanta la pintura actual, seguramente podrá observarse aquel trabajo. El padre Laguado vivía furioso con el artista porque no se montaba a los andamios sin echarse previamente un litro de aguardiente. Eso fue en el año cuarenta.

Cámaras modernas y antiguas. Las prensas también cuentan todavía.
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¿Y doña Rosalbina, su madre?

También desapareció. Nunca los vi juntos: estaban separados. Ya le dije que papá era muy faldero. Ella desapareció hace cincuenta años. Yo viví algún tiempo con ella y después con papá; fue con él con quien aprendí la fotografía, a los once años.

¿Entonces, usted continuó con Foto Gaitán?

Si, empecé en 1954, en esta casa (Carrera 4ª No. 6-23), con la máquina de fuelle que le compré a papá. Las cubetas eran de cartón, impermeabilizadas con cera o esperma derretida. La prensa era de mano. Uno se pegaba la prensa en el pecho, salía y hacía una exposición a la luz solar y volvía a entrar para hacer la foto.

Si eran cien fotos, eran cien salidas.

Yo preparaba revelador, fijador, baños para virar o hacer los tonos, etc. En Cúcuta, Enrique Serrano me vendía de a migajas los químicos que yo necesitaba: hidroquinona, bromuro, hiposulfito de sodio y sulfato.

¿Recuerda usted algún fotógrafo de la época de su padre?

Si, un señor Pérez, trabajó en fotografía, pero no recuerdo el nombre.

¿Cuántos años tiene su cámara fotográfica?

Mi papá la compró en cuarenta y cinco centavos, ya vieja, en 1942.

Yo creo que es de las primeras máquinas que se fabricaron. Debe tener, por lo menos, cien años. Es tan buena que la gente prefiere sus fotos a las de las cámaras modernas que tengo en mi estudio. El "paño" negro que conservo es el mismo que usó mi papá; pero es de dril y tiene más de cincuenta años. Con él se cubre la cámara para que no pase la luz y dañe la fotografía.

¿Y la marca?

Véala en esta placa, sobre el marco que transporta el fuelle:

"Eastman View Camera N. 2-D Manufactured in U.S.A. for Eastman Kodak Co. The former graflex Corporation. Rochester. N.Y. U.S.A.".

Chinácota, 2 de septiembre de 2002

Entrevista: Guido Pérez Arévalo Chinácota, 2 de septiembre de 2002
SUS HIJOS:
Gladys Elisa
William Omar
José Ernesto
Sonia
Humberto
Sofía Socorro
Jacinto Antonio
Adriana Rocío
Martha
Ángela María
Jesús Alberto
Alex Mauricio
www.chinacota.com