| Trabajo
presentado a la Academia de Historia del Norte de Santander en la Sesión
Solemne del 6 de mayo de 2002 Sobre
el proceso histórico de Chinácota, se han publicado importantes
trabajos de investigación. En 1912, en el Boletín de Historia y
Antigüedades No. 83, la Academia Colombiana de Historia publicó "La
fundación de Chinácota", de don Pedro Eduardo Díaz;
en 1922, don Antonio Bautista, escribió su "Monografía histórico-geográfica
del Municipio y Parroquia de Chinácota - 1533 a 1922";en 1927 y, posteriormente,
en 1938 el Album Gráfico de los Santanderes registró información
básica y publicó fotografías de personajes, calles y monumentos
del Municipio. En 1932, don Luis Uribe Acevedo publicó su "Sinopsis
de Chinácota", precioso documento con información básica
y fotografías de las calles de la época; en 1946, don Pedro María
Fuentes puso en circulación su "Monografía del Municipio de
Chinácota". Y, finalmente, en el año 2001, don Manuel Waldo
Carrero publicó "Chinácota - 1532-2000 Fin de Milenio".
"Génesis
de Chinácota", hace parte de un proyecto de mayor alcance que pretende
ofrecer un nuevo aporte a la historia municipal. Importantes obras, con las fuentes
primigenias del Archivo General de la Nación, han venido en nuestro auxilio.
Ojalá
estos apuntes contribuyan a la exaltación de esta tierra, que algunos han
llamado "sueño de todos" y que, además, nos pongan en
el camino de la historia. I.
AMBROSIO ALFÍNGER El
nombre de Alfínger está ligado a la historia de Chinácota
de manera irremediable y definitiva. Su arribo a los dominios Chitareros, según
creen algunos investigadores, en febrero de 1533, marcó un hito en la historia
de la región. Diversas circunstancias lo han convertido en una figura familiar.
Su muerte, en primer lugar, se constituyó en un suceso extraordinario:
era el Gobernador de Coro, Venezuela. El lugar donde fue alcanzado por una flecha
chitarera ha sido durante muchos años un punto de referencia para visitantes
y escritores de todos los tiempos. Se identifica como "El Callejón
de Cuellar" o el "Valle de Micer Ambrosio". Fray Pedro
Simón, autor de "Noticias Historiales", dice que el alemán
murió en este "Valle de Chinácota, seis o siete leguas de
la ciudad de Pamplona, cerca de cuya sepultura he estado.1/ Enrique
Otero D'Costa, autor de Cronicón Solariego, conocido como uno de los mejores
biógrafos de Alfínger dice: "en una permanencia de cerca
de dos meses que hicimos en aquella comarca (año novecientos, como oficial
en el ejército de la revolución) procuramos averiguar noticias del
famoso valle de Ambrosio y todo lo que alcanzamos a saber fue que, según
tradición que se conserva allí desde tiempo inmemorial, Alfínger
había sido sepultado en un sitio llamado El Callejón o Boca del
Callejón".2/ Su
nombre ha calado en la memoria popular con tal fuerza que algunos escritores lo
sugieren como fundador de Chinácota y, otros, como personaje de primera
magnitud. Oviedo y Baños, autor de la Historia de la Conquista y Población
de la Provincia de Venezuela dice que "se ha hecho al Dalfinger el cargo
de no haber fundado población alguna en el curso de sus correrías".3/ Hace
algunos años, los miembros del Concejo Municipal en un acto de intercambio
de distinciones, recibieron de sus homólogos de San Cristóbal, capital
del Estado Táchira de Venezuela, un óleo del tudesco, que todavía
preside las sesiones de esta respetable corporación. Nada
se sabe del nacimiento de Alfínger. No se conocen detalles de su infancia.
En mil quinientos veintiocho estaba ya establecido en Santo Domingo desempeñando
el puesto de factor o apoderado de los Welsers de Augsburgo. Era comerciante o
mercader.
El Gobernador de Coro, Pérez de Tolosa, informó en carta escrita
en el año de mil quinientos cuarenta y ocho, dirigida al Emperador. "Es
así, muy alto y muy poderoso Señor, que en el año de la Encarnación
de Nuestro Señor de mil quinientos veintinueve, llegó al puerto
de la ciudad de Coro, Ambrosio Alfínger, alemán, con Provisiones
de S. M. para ser Gobernador por nombramiento de Enrique Inguer y Gerónimo
Sayler...". 4/
Allí estaba cuando decidió salir con 40 jinetes y 130 peones, el
9 de junio de 1531 hacia el Valle de Upar. En su penoso camino encontró
las tribus de los chiriguanás, los camyuras y los pacabuyes.5/ Dice
la crónica que Alfinger, ubicado en Pauxoto, urgido de refuerzos y temeroso
de perder el oro recaudado en su expedición hasta las tierras del Cacique
Tamalameque, decidió despachar al capitán Íñigo de
Vascuña con la preciosa carga, acompañado de 24 hombres.
Los expedicionarios se extraviaron durante el regreso, porque pretendieron ganar
tiempo siguiendo la serranía hacia el Sur y terminaron sus días
en las depresiones de los valles de Ocaña. Las dificultades de la selva
y la falta de provisiones los obligó a enterrar el oro en algún
lugar de su ruta, y finalmente desaparecieron. Francisco
Martín confió su suerte a un tronco que le sirvió de improvisada
balsa y se dejó llevar por el río hasta los ranchos de unos indios
que lo incorporaron a su tribu. El Cacique le dio por mujer a una de sus hijas
y le entregó las funciones de curandero. 6/ Incorporado
a la expedición, después de la muerte de Alfinger, Francisco Martín,
único sobreviviente de la tragedia, contó los padecimientos de sus
compañeros: Acosados por el hambre, consumieron al principio palmitos amargos;
más tarde dispusieron de las carnes de un perro y finalmente saciaron su
apetito con los cuerpos de los indios pacabuyes, compañeros de su travesía.
Entonces, empezaron a mirarse con desconfianza ante la inminencia del turno fatal
y se fue, cada uno por su lado, hasta que la selva cobró de manera irremediable
sus cuerpos maltrechos. El tesoro sigue escondido en algún lugar de nuestra
geografía. Sólo Dios sabe en dónde se encuentra. Alfínger,
ignorando lo ocurrido y cansado del silencio de sus expedicionarios decidió
regresar a Coro. Salió de las selvas del Magdalena el 5 de octubre de 1532
y llegó a tierras chitareras en 1532 ó 33. Una mañana quiso
explorar el lugar donde se encontraba y fue asaltado por un grupo de indios chitareros.
Cuando los compañeros de expedición llegaron en su auxilio ya era
tarde porque una flecha se había alojado en su cuello. Tres días
más tarde murió Juan
de Castellanos, dice que sus soldados le lloraron sentidamente y le dieron cristiana
sepultura. En la corteza de un árbol que sombreaba la tumba, grabaron el
siguiente epitafio: "En Alfínger fue nacido, una ciudad
de Alemaña; tierra bárbara y extraña tiene su cuerpo
escondido en medio desta montaña. Muerto
de crueles manos, de los placeres humanos no llevó mayor placer
que morir donde ha de ser habitación de cristianos". 7/ II.
PRIMITIVOS POBLADORES Los
habitantes de la Provincia de Pamplona recibieron, a la llegada de los españoles,
el nombre colectivo de Chitareros. Conformaban una nación de ascendencia
Chibcha cuyo territorio no ha sido determinado a la luz de la cartografía
actual. Poco se sabe de ellos. Lucas
Fernández de Piedrahita señaló que la Provincia de los Chitareros
estaba entre las provincias de Tunja y Mérida "por cuarenta leguas
de longitud, con poca diferencia". Fray
Pedro Simón dice que el 30 de diciembre de 1549 Pedro de Ursúa señaló
por términos de la ciudad de Pamplona "los pueblos que servían
la ciudad de Málaga en provincias, desde los vados y pasos de Chicamocha,
corriendo el río Sogamoso abajo hasta la ciénaga que llamaron del
Bachiller, atravesando las Sierras Nevadas cuarenta leguas adelante hasta el pueblo
de Maracaibo y hasta dar en el nacimiento del Apure". Algunos investigadores
consideran como "sospechosa" esta extensión porque varios
de los accidentes geográficos mencionados por Simón no se conservan
en la toponimia actual o no fueron ampliamente utilizados en la época.
8/ ORGANIZACIÓN
SOCIAL Había
afinidad de lenguas entre los pueblos y unidad por vínculos de parentesco.
Esto le permitió al Oidor Villabona Zubiaurre reunir a todos los indios
en diez doctrinas en 1623. El
historiador Silvano Pabón dice que para ese año se crearon en la
gran Provincia de Pamplona las siguientes doctrinas: Chinácota, Labateca,
Arboledas, Chopo, Silos, Tequia, Guaca, Carcasí, Cácota de Velasco
y Servitá. De esta manera se congregaban los pueblos pequeños. Agrega
que Chinácota fue el primer pueblo congregado que sirvió de experimento
piloto para hacer las congregaciones en todo el Nuevo Reino. 9/ GOBIERNO Según
Pedro de Aguado, los naturales de este valle no tenían cacique "ni
en toda la provincia de los indios que los españoles llaman Chitareros
lo tienen. La orden de gobierno que entre sí tienen es que en cada pueblo
obedecen al más rico y valiente, y a éste tienen por capitán
en sus guerras".10/ Coinciden
los historiadores contemporáneos en afirmar que seguramente Aguado se refería
a la nación Chitarera pero no a los pueblos individualmente considerados,
que registran en los censos de los Visitadores los nombres de los caciques, como
veremos más adelante. No está muy clara la línea
de sucesión, algunos la consideran como agnaticia, es decir por línea
directa de padre a hijo, de varón a varón. Otros investigadores
sugieren que la primera opción sucesoria surgía por descendencia
cognaticia, esto es, por línea femenina entre los descendientes de un tronco
común. En este caso el sobrino mayor, hijo de hermana heredaba el gobierno
de la tribu. Esa era la tradición Chibcha. En la obra de Germán
Colmenares se recuerda que en veinte interrogatorios sobre la manera de suceder
en el cacicazgo, trece respondieron que la sucesión recaía en el
hijo mayor y solamente cuatro dijeron que los sobrinos maternos sucedían
al Cacique. RASGOS
FÍSICOS Y MODO DE VESTIR Dice
Aguado, "es toda la gente de mediano cuerpo, bien asentados, y de color
como los demás indios. Vístense de mantas como los del Reino".
11/ IDIOMA Su
medio de expresión idiomática obedecía a la familia lingüística
Chibcha. Visitadores y Encomenderos se comunicaban con ellos a través de
indios ladinos o "lenguas", que eran intérpretes, en algunos
casos de varios dialectos. Se menciona en la obra América dolor inédito,
el caso de un niño llamado Melchorico, de ocho años de la
nación Zulia, que por sus capacidades de intérprete era llevado
de valle en valle por los expedicionarios.12/ AGRICULTURA
Y ALIMENTACIÓN Los
Chitareros eran agricultores. Cultivaban, según Aguado, maíz y panizo,
papa, yuca, batatas, raíces de apio y consumían, también,
guayabas, piñas, caimitos, uvas silvestres, guamas, palmitos. Cazaban curíes,
conejos y venados, y se surtían de miel de abejas, criada en los árboles.
Cultivaban, igualmente, el algodón para fabricar sus mantas. Entre las
aves, el historiador menciona los paujíes "que son unas aves negras
del tamaño de las pavas de la tierra", papagayos y guacamayas.
Seguramente utilizarían las plumas de estas aves para adornarse en tiempos
de guerra o en sus actos rituales.13/ Tenían
fama de gastar todo en bebida y comida, sin guardar nada. Y, como en las costumbres
de los Moxcas, cantaban y se emborrachaban. CREENCIAS
Y RITOS Sobre
las naciones de los Laches y los Chitareros, el padre Alonso de Zamora dice que
"su ignorancia era tan grande en todas las costumbres morales, que no
se les halló que adoraran cosa alguna. Su Dios era el vientre; todos vivían
como las bestias, sin acordarse de que habían de morir y muriendo sin demostraciones
de otra vida. Tenían el error de que es mortal el alma".14/ Un
interrogatorio efectuado en el año de 1601, por el Visitador Beltrán
de Guevara registró las siguientes respuestas relacionadas con sus creencias:
"No tenemos adoratorios ocultos, ni altares, ni tunjos, ni plumerías".
Sin embargo en opinión de los Encomenderos si los tenían pero "el
demonio les manda por su interés no confesarlos". 15/ COMERCIO El
algodón y la bija o achiote eran productos comerciales habituales. Los
hombres tejían mantas. Conformaban, según Pabón Villamizar,
una comunidad laboriosa: todos trabajaban, incñuyendo a las mujeres y los
niños, con un excedente productivo que les permitía comerciar. Viajaban
hasta la Laguna de Maracibo a llevar sus productos y de allá subían
conchas de caracol y sal de mar. "Cuando los españoles les pedían
el oro, ellos les entregaban sartas de caracoles. Ese era su oro". El
maíz era el principal producto de abastecimiento y de comercio, le seguían
el algodón y la bija o achiote, que usaban para pintar sus mantas y sus
cuerpos para las ceremonias especiales. La agricultura era su principal actividad
y la base de su comercio.16/ III.
LA HUESTE DE URSÚA El
1º de noviembre de 1549 se fundó a Pamplona. Fueron sus fundadores
Pedro de Ursúa y Ortún de Velasco. Cumplida la hazaña, los
soldados salieron a explorar las tierras para apuntar los indios y someterlos
a la doctrina. Organizado el Cabildo y elegidos sus Regidores y Alcaldes -dice
historiador ocañero, Páez Courvel-, encomendó Ursúa
a sus castellanos la exploración del territorio circundante, a todo lo
largo y ancho de la dilatada provincia. En el mes de diciembre entra la hueste
de Ursúa al Valle de Chinácota. Los indios corren a esconderse en
los maizales. Los españoles los acosan y vencen su resistencia. Un soldado
contará después, en el juicio que le siguen a Pedro de Ursúa,
que los indios ladinos, que venían con los conquistadores, arrebataban
los niños del brazo de las indias y los despeñaban para servirse
mejor de ellas. Era el premio que recibían de los españoles. De
esa manera ganaron las tierras de los aborígenes y ganaron sus almas para
descargar la conciencia de Su Majestad. "Una vez ganada la tierra, los
indios eran entregados a un español, a un soldado o a un capitán".17/
Aguado,
según la cita de Paez Courvel, dice que los españoles encontraron
un pueblo de más de setecientas casas de naturales, cuyos moradores se
hallaban ausentes.18/ IV.
LAS ENCOMIENDAS Con
el descubrimiento de América surgieron el repartimiento de tierras y la
encomienda. Se partía del principio de la incapacidad de los indios para
gobernarse y para salvar su alma y, con este criterio, se procedió entonces
a repartirlos. Así lo hizo el descubridor para cristianizar a los aborígenes.
Se entregaban por tiempo limitado a un protector que se obligaba a adoctrinarlos
a cambio de un tributo. Las
reparticiones comenzaron a llamarse Encomiendas. Luis Eduardo Páez Courvel
cita a Solórzano para definir las Encomiendas "como el derecho
concedido por merced Real a los beneméritos de las Indias, para percibir
y cobrar para sí los tributos de los indios que se les encomendaren por
su vida y la de sus herederos, con cargo de cuidar del bien de los indios en lo
espiritual y temporal, y de habitar y defender las provincias donde fueran encomendados".
19/ "Las
Nuevas Leyes", promulgadas en 1542, abolieron las Encomiendas e incorporaron
a los indios y sus tributos a la Corona. Los conquistadores nunca las cumplieron
y las Encomiendas siguieron su curso. En 1545 recobraron nuevamente su vigencia. El
16 de marzo de 1642, don Felipe IV expidió la Real Cédula que ordenaba
dejar a los indios todas las tierras que les pertenecieron, así en particular
como por comunidades. El historiador Luis Eduardo Páez Courvel
registra la existencia de las siguientes encomiendas en Chinácota: -
"De acuerdo con el Tomo XI del protocolo de Poblaciones Varias (Archivo
Histórico Nacional, año de 1586), la población indígena
de Chinácota estaba encomendada en don Juan Ramírez de Andrade".
- Por "auto del 7 de febrero de 1653, tomado por el escribano Rodrigo
Zapata, en el cual aparece Chinácota como encomienda de don Gonzalo Ramírez,
con 8 indios tributarios". (Gobierno, Tomo I, Archivo Histórico
Nacional). - "Por Real Cédula fechada en Madrid el 11
de marzo de 1662, dirigida a los oficiales de la Real Hacienda de Santafé,
le fue confirmada a don José de Araque y Ponce de León la prórroga
de una vida más sobre las encomiendas de indios de Vetas, Chinácotas,
Tunepas, Chopo, Tesguas, Cúcuta, Casaderos, Caramacos, Tumucus y Acuas
(Cédula de la Real Hacienda, Tomo I, Archivo Histórico Nacional,
folios 153 a 154)". - "A folios 591 a 592 del Tomo I de
Gobierno, antes nombrado, existe la copia del título de confirmación
de las encomiendas de Lauchema, Iscalá y sus anexos, a don Nicolás
del Rincón Gómez de Orozco, vecino de Pamplona, dada por el Marqués
de Miranda en la Villa de Honda, a 23 de agosto de 1653".20/ En
la obra Encomienda y Población en la Provincia de Pamplona 1549 - 1560,
de Germán Colmenares, se relaciona la visita de Tomás López
a la Encomienda de Chinácota, efectuada el 7 de mayo de 1560. El cacique
era entonces Chirama (En la lengua Chibcha la partícula ama significa tierra
o región, de donde se deduce que Chirama significa tierra del cacique Chir)
y el encomendero era Juan Ramírez. Contó el mencionado Cacique que
en su pueblo había, entonces, 162 indios casados y 33 solteros. V.
¿POBLAMIENTO O FUNDACIÓN? El
doctor Luis Eduardo Páez Courvel registra la siguiente información
en sus investigaciones sobre la provincia de Pamplona: "Las
poblaciones de Oquerena, Lucamari o Rireyr Bulema, Chinácota, Iscalama
y Lauchema, fueron civilmente constituidas durante el mismo mes de junio de 1586.
Los indios de Oquerena estaban encomendados en Alonso Carrillo; pero ya esta población,
según apunta el códice había sido fundada por don Melchor
Vásquez Campuzano, en años anteriores y en sitio ameno y fértil,
por lo cual los caciques y principales indígenas no quisieron realizar
traslado ni mudanza y el Visitador ordenó 'hacer calles y plazas y todo
lo demás que fuese necesario'. Lucaima o Lucamari, encomendado en doña
María de Velasco, estaba erigido en sitio sano y feraz, el mismo escogido
en años anteriores por don Melchor Vásquez Campuzano, su primitivo
poblador. Iscalama y Lauchama, encomendados en Juan del Rincón, habían
sido fundados igualmente por Vásquez Campuzano, con 300 indígenas
tributarios. Chinácota, finalmente, con una población indígena
de más de 150 personas, tenía por encomendero a Juan Ramírez
de Andrade y por cacique a Diego Kaypaquema. La primitiva población fue
hecha por Vásquez Campuzano
" Recuerda, también,
el doctor Páez la visita de don Alonso de Montalvo, iniciada en los Aposentos
de Bochalema, en junio de 1586. 20/ Se
habrá observado en la cita anterior que el historiador habla de fundación.
Sobre el particular, me parece oportuno recordar algunas observaciones contenidas
en la conferencia del historiador Silvano Pabón Villamizar, dictada en
el año de 1994 en la Casa de la Cultura de Chinácota. El conferencista
hizo una clara distinción entre fundar, poblar y erigir. Poblar, dijo,
"se suscribe
a una ciudad o a una villa porque es un poblamiento de blancos; se crea una jurisdicción
administrativa, política, gobernada por Justicias Reales, llamados regidores,
Alcaldes o Tenientes de Corregidor. A los Pueblos se les aplica el verbo poblar;
se pueblan, no se fundan. Las Parroquias se erigen como un centro político-administrativo,
con un Alcalde ordinario, perteneciente al Cabildo de la ciudad y del territorio,
en este caso a Pamplona, a quien pertenece la Parroquia". Se
ha dicho por algunos escritores que fue don Pedro de Ursúa el fundador
de Chinácota. Se dijo, también, que fue Ambrosio Alfínger
el fundador: así aparece en el fascículo publicado por el diario
La Opinión en "Monografía Ilustrada de Norte de Santander.
Ninguna de estas afirmaciones puede ser sustentada. Una
vuelta al apasado nos llevaría a una aldea india. Si no podemos hablar
de fundador, deberíamos decir, entonces, que el poblador de Chinácota,
como lo veremos más adelante, fue Melchor Vásquez Campuzano. VI
EL PRIMER CURA DOCTRINERO En
1549 el territorio chitarero es explorado por Ursúa y en 1563 encontramos
al primer cura doctrinero. Así lo registra Fray Alonso de Zamora: "El
mismo año de 1563, tuvo orden de la Real Audiencia el P. Vicario General
Fr. Andrés de Santo Tomás, para que fundara convento de su religión
en la ciudad de Pamplona, respecto de haberse presentado en ella una petición
de su cabildo, en que decía: Que habiéndose fundado en aquella ciudad
una casa de la Orden de Santo Domingo, por el P. Fr. Antonio Ruiz desde el año
de 1555, que se mandara proseguir la fundación, por ser tan necesaria al
lustre de la ciudad y conversión de los naturales de su jurisdicción.
Nombró el P. Vicario General, por primer Prior y Fundador al P. Mro. Antonio
de la Peña que ya había sido del convento de Tocaima y muy experimentado
en la reducción de los indios panches y utagaos. Nombró también
para las de Pamplona y asignó a los Padres Fr. Pedro de Velasco, Fr. Juan
Jerez, Fr. Miguel de Victoria, Fr. Miguel de Santa María, Fr. Juan de Aliaga
y Fr. Francisco Cabezas, porque siendo algunos recién venidos de España,
deseaban ejercitar su espíritu de predicadores en aquellas naciones a cuyo
número no era suficiente el que tenían desde sus conquistas. Con
el gran fomento que hacía el señor Fr. Juan de los Barrios a todos
los que se dedicaban a la conversión de los indios, les dio nombramiento
de párrocos, señalando a cada uno de esos religiosos tres y cuatro
pueblos de aquellas naciones de los Laches y Chitareros, que se extendían
desde las orillas del río Chicamocha, hasta los confines de la gobernación
de Mérida, en que se comprendían las naciones de los timotos, burbures,
cayos, chinatos, susataes, guacas, motilones y capuchos". El
P.Fr. Francisco Cabeza fue asignado "al Valle de Condarmenda, Ravicha
y Chinácota en que se contaban más de cincuenta mil indios del Macana".21/ VI.
VISITA DE ALONSO DE MONTALVO Alonso
de Montalvo, Juez de Comisión de Su Majestad y los Señores de su
Real Audiencia, hizo la descripción de los indios el 22 de junio de 1586.
Los contó, amenazó con rigurosos castigos su desobediecía
a los mandatos de Su Majestad e instruyó al cura doctrinero sobre la necesidad
de llamar a las indias e indios y muchachos por sus nombres antes de celebrar
la misa, todos los domingos y fiestas solemnes de guardar, para que nadie faltara
al cumplimiento de estos sagrados deberes. De esta manera quedaría descargada
la conciencia de Su Majestad. Montalvo
Había venido a investigar la conducta de Melchor Vásquez Campuzano,
acusado de sobornar a los encomenderos y de otras muchas irregularidades. Se desprende
de la lectura del acta de visita de Alonso de Montalvo que fue Melchor Vásquez
Campuzano el encargado del poblamiento de Chinácota. Él trazó
las calles y la plaza. Montalvo
le preguntó a Caypaquema "que si tiene alguna cosa que decir o
alegar contra la población que Melchor Vásquez Campuzano hizo, y
si recibieron agravio alguno en la dicha población que lo digan a Su Majestad
y pidan lo que vieren que les conviene, que yo les oiré y guardaré
su justicia, y proveeré lo que más convenga a su salud espiritual
y temporal, y al aumento de sus vidas, que para el dicho efecto me envía
Su Majestad y Señores de su Real Audiencia". El cacique contestó
a través de un indio ladino, llamado Gaspar, "que ellos están
en su tierra y natural bien poblados, porque el pueblo donde al presente lo tienen
es muy cómodo para su salud, y tienen tierras muchas donde labrar y no
se quieren mudar a otra parte ninguna y que esta es su voluntad". Todo
esto lo dijeron en presencia del cura Fray Miguel de Victoria, que era su doctrinero.
Tuve
conocimiento del Acta de Visita de Alonso de Montalvo por especial deferencia
del historiador Silvano Pabón Villamizar. Posteriormente, lo encontré
en la obra "Fuentes documentales para la historia colonial pamplonesa",
publicada por la Universidad de Pamplona bajo la coordinación de Jorge
Augusto Gamboa Mendoza, en noviembre de 1999. La transcripción del documento
estuvo a cargo de Leonardo Vega, de la Universidad Nacional. Con los créditos
correspondientes procedo a reproducirlo, para conocimiento de los amantes de historia
regional
VISITA DE ALONSO DE MONTALVO A LOS PUEBLOS DE BOCHALEMA Y CHINACOTA 1586
(Archivo General de la Nación, Santafé de Bogotá,
Sección Colonia. Poblaciones Varias. Rollo 20. Folios 641-678) POBLACIÓN
DE LOS INDIOS DE CHINACOTA ENCOMENDADOS EN JUAN RAMIREZ DE ANDRADA (f.659
v.) En
el repartimiento de Chinácota de la encomienda de Juan Ramírez de
Andrada vecino de la ciudad de Pamplona, a veinte y dos días del mes de
Junio de mil quinientos ochenta y (f. 660 r.) seis años. Yo Alonso de Montalvo,
juez de comisión por su majestad para las poblaciones de los naturales
del partido de la ciudad de Pamplona, y para hacer la descripción de los
naturales de la dicha comarca, notifiqué a Juan Ramírez de Andrada
que estaba en la ciudad de Pamplona, se hallase presente a la dicha población
y descripción que vengo a hacer juntamente al muy Reverendo Padre Fray
Miguel de Vitoria, cura de este partido que estaba en el dicho repartimiento.
Y así mismo, notifiqué a Diego Caypaquema cacique del dicho pueblo
de Chinácota, que si tiene alguna cosa que decir o alegar contra la Población
que Melchor Vásquez Campuzano hizo, y si recibieron agravio alguno en la
dicha población que los digan a su merced y pidan lo que viere, que les
conviene que yo les oiré y guardaré su justicia y proveeré
lo que más convenga a su salud espiritual y temporal, y al aumento de sus
vidas, que para el dicho efecto me envía su majestad y señores de
su Real Audiencia, y le notifico y doy aviso que se han de recoger estar y asistir
en sus pueblos para oír la doctrina evangélica, y no han de andar
vagando, so pena de que serán castigados con rigor y así lo proveí
y mandé y firmé de mi nombre. Testigos: Miguel de Torres y Gaspar
Manzano. Alonso de Montalvo NOTIFICACION Y
luego incontinente este dicho día, mes y año dichos, el dicho cacique
de suso contenido y capitanes e indios del dicho pueblo oído lo contenido
en el dicho auto por mi proveído y habiéndose leído verbo
(f.660 v.) ad verbo como en él se contiene, y dado a entender por lengua
de Gaspar, indio ladino y habiendo hablado la dicha lengua con el dicho cacique
y capitanes, dijeron y respondieron por la dicha lengua, que ellos están
en su tierra y natural bien poblados porque el pueblo donde al presente lo tiene,
es muy cómodo para su salud, y tienen tierras muchas donde labrar y no
se quieren mudar a otra parte ninguna y que esta es su voluntad, todo lo cual
dijeron y declararon por la dicha lengua, en presencia del dicho Fray Miguel de
Vitoria, cura del dicho pueblo, doctrinero de los dichos naturales. Alonso de
Montalvo Y
después en el dicho pueblo de Chinácota a veinte y tres días
del mes de junio del dicho año de mil quinientos ochenta y seis años,
yo el dicho Alonso de Montalvo, juez suso dicho, fui en persona a ver el dicho
pueblo de Chinácota el sitio y lugar donde están poblados juntamente
con el dicho fray Miguel de Vitoria y caciques, capitanes e indios del dicho pueblo,
y habiéndolo visto y andado todo, hallé el dicho sitio estar muy
acomodado para los dichos naturales para su salud y conversión, doctrina
y aumento de sus personas y bienes y tienen sus casas y bohíos hechos,
y les mandé y les di traza para hacer las calles y plaza y todo lo demás
que fue necesario en el dicho pueblo y así el dicho pueblo (f. 661 r.)
quedó reformado como se verá y lo firmé de mi nombre. Testigos
los dichos. Alonso de Montalvo DESCRIPCION
DE LOS INDIOS DE CHINACOTA ENCOMENDADOS EN JUAN RAMIREZ DE ANDRADA Y
después de lo suso dicho en el dicho pueblo de Chinácota, este dicho
día mes y año suso dicho, yo Alonso de Montalvo, juez de comisión
por su majestad, para las poblaciones de este partido y para hacer la descripción
de los naturales de esta provincia según que por su Majestad me es cometido,
después de haberlos hecho juntar a todos los dichos indios e indias del
dicho pueblo de Chinácota, en presencia del sacerdote hice la descripción
de los indios, apercibiendo ante todas las cosas al cacique del dicho pueblo y
capitanes no escondan ni reserven ningunos indios so pena de que serán
castigados con rigor, y habiéndoles hecho los dichos apercibimientos declararon
no tener más indios de los presentes y así se hizo la descripción
siguiente: -
Diego Caypaquema, Cacique del pueblo de Chinácota y su mujer Ana con una
hija llamada Leonor de edad seis años. - Antón Astolema y su
mujer Isabel con un hijo llamado Alonso de edad dos años. - (f. 661
v.) Alonso Yacoquer y su mujer Ana con un hijo llamado Juan de edad de cinco años.
- Pedro Cinquata y su mujer Juana. - Alonso Cangre y su mujer Isabel.
- Pedro Zalama y su mujer Ana. - Juan de Santema y su mujer Catalina -
Luis Ytibema y su mujer Beatriz. - Andrés Cimpia y su mujer Ana.
- Diego Diezcanta y su mujer Beatriz. - Andrés Lempema y su mujer Madelena.
- Alonso Cucaya y su mujer Juana con cuatro hijos el uno llamado Andrés
de edad de ocho años y otro llamado Gaspar de edad seis años y otro
llamado Pedro de edad de dos años y otra llamada Catalina de edad tres
años. - Gonzalo Zilva y su mujer Luisa con una hija llamada Isabel
de edad dos años. - Gaspar Bochalema y su mujer Luisa con un hijo llamado
Juan de edad de seis años. - Lorenzo Butuconema y su mujer Lucía.
- Diego Apograva y su mujer Leonor. - Diego Locasquema y su mujer Lucía.
- Alonso Ocholagalema y su mujer Ana. - Hernando Ynoma y su mujer Isabel con
dos hijos el uno llamado Melchor de edad de dos años y otra llamada Catalina
de un año. - Francisco Librema y su mujer Catalina. - Alonso Lichaquema
y su mujer Beatriz y con un hijo llamado Francisco de edad de tres años.
- (f. 662 r.) Hernando Ocatel y su mujer Juana. - Gonzalo Cucayema y su mujer
Juliana con dos hijos el uno llamado Domingo de edad de tres años y otro
llamado Pedro de edad de un año. - Cristóbal Lochanca y su mujer
Juana. - Gonzalo Garema y su mujer Elvira con un hijo llamado Pedro de edad
de seis años. - Luis Tutarema y su mujer Catalina. - Lorenzo Ycoyre
y su mujer Elvira. - Juan Capore y su mujer Teresa. - Diego Culugueria
y su mujer Elvira. - Juan Zabolema y su mujer Catalina con tres hijos el uno
llamado Melchor de edad de ocho años, otro llamado Miguel de edad de cuatro
años y otro llamado Juan de edad de un año. - Gonzalo Zicavi
y su mujer Isabel, con un hijo llamado Juan de edad de cuatro años.
- Cristobal Bulura y su mujer Isabel. - Manuel Bulama y su mujer Juana con
una hija llamada Juana de edad de cuatro años. - Gaspar Ytitichquari
y su mujer Constanza con una hija llamada Isabel de edad de cuatro años.
- Pedro Cuchema y su mujer Teresa. - Andrés Lirgua y su mujer Beatriz.
- Francisco Chanaca y su mujer Beatriz. - Juan Izvema y su mujer Catalina.
- Gonzalo Cazcopaya y su mujer Isabel con un hijo llamado Diego de edad de cuatro
años. - Diego Buquerema y su mujer Isabel. - (f. 662 v.) Juan Lanerzi
y su mujer Isabel con un hijo llamado Juan de edad de cuatro años.
- Alonso Acoca y su mujer Madalena, con hijo llamado Alonso de edad de dos años.
- Sebastián Cangrejo y su mujer Ana con un hijo llamado Alvaro de edad
de un año. - Gaspar Cutuquema y su mujer Leonor. - Pedro Zenigala
y su mujer Catalina con un hijo llamado Andrés de edad de cuatro años.
- Luis Zecagua y su mujer Catalina. - Manuel Tezcoali y su mujer Juana. Indios
Solteros: -
Luis Congazele soltero. - Gaspar Macalepa soltero. - Antón Quanquo
soltero. - Pedro Paguema soltero. - Francisco Manota, soltero. - Hernando
Teyegua, soltero. - Andrés Bacuye soltero. - Domingo Criollo soltero. Indias
Solteras: -
Antona soltera con tres hijos, el uno llamado Hernando de edad de cuatro años
y otro llamado Pedro de edad de un año y otra llamada Marina de edad de
seis años. - Inés soltera. - Beatriz soltera. - Isabel
soltera. - Juana soltera con dos hijos el uno llamado Bernardo de edad de
un año y otra llamada Juana de edad de dos años. - Cristóbal
Echequema soltero. Y
con esta se concluyó la dicha descripción por mí Alonso de
Montalvo juez de comisión por su majestad hecha por la orden que su majestad
y señores de su Real Audiencia me lo tienen (f. 663 r.) mandado y encargado,
en presencia del muy reverendo padre fray Miguel de Vitoria, cura de este partido
que se halló presente según dicho es a todo, y parecieron presentes
todos los dichos indios e indias y muchachos y niños en la dicha descripción
contenidos y suscritos, y no hubo en la dicha descripción ningún
indio ausente sino presente. Y en fe de ello, lo firmé en mi nombre. Alonso
de Montalvo AUTO Y
después de lo suso dicho en el dicho pueblo de Chinácota a veinticuatro
días del mes de Junio del dicho año de mil quinientos ochenta y
seis años, después de haber hecho la dicha descripción de
suso referida, yo el dicho Alonso de Montalvo cumpliendo lo que por su Majestad
a mi encargado y cometido, hice secar un traslado de la dicha población
y descripción de los dichos indios de Chinácota y se lo di y entregué
al dichora fay Miguel de Vitoria, cura y le hice los aparcibimientos e hice saber
como todos los domingos y fiestas solemnes de guardar, antes de decir y celebrar
la misa en este dicho pueblo conforme a la matrícula y descripción,
llame por sus nombres a todos los dichos indios e indias y muchachos en la dicha
matrícula contenidos, para que los haga venir a la dicha doctrina y misa
y no falte ninguno de ellos, y en todo haya buena cuenta y razón, porque
la real conciencia de su majestad se descargue y los dichos naturales sean industriados
e instruidos en las cosas de nuestra santa fe católica. (f.663
v.) Y así mismo le notifiqué que tenga especial y particular cuidado
en que el pueblo que así dejo poblado todos los dichos indios habiten en
los bohíos y no los desamparen para su perpetuidad y permanencia, compeliéndoles
a que vivan en ellos como yo los dejo, de las cuales diligencias que así
hiciere y perpetuidad del dicho pueblo le encargo vaya donde aviso a su majestad
y señores de su Real Audiencia para que se sepa y entienda lo que cerca
de todo lo referido ha hecho y hace, so las penas en la dicha provisión
real contenidas que es que no se les pagará su estipendio y salario aunque
lo haya servido y así lo proveí y mandé y firmé en
mi nombre. Testigos Miguel de Torres y Gaspar Manzano. Alonso de Montalvo NOTIFICACION Y
luego incontinente este dicho día, mes y año, yo Alonso de Montalvo,
juez suso dicho hice la dicha notificación del dicho auto arriba proveído
al muy reverendo padre fray Miguel de Vitoria cura, y le hice los apercibimientos
en el dicho auto contenido y la provisión real de su majestad, la cual
la leí de verbo ad verbo como en ella se contiene, a la cual dijo qué
él cumplirá todo lo que en la dicha provisión y auto contenido
sin remisión ni negligencia alguna y lo firmó de su nombre. Testigos:
Miguel de Torres y Gaspar Manzano. Alonso de Montalvo (f.
664 r. ) AUTO Y NOTIFICACION SOBRE EL ORNAMENTO Y
después en el dicho pueblo de Chinácota, este dicho día,
mes y año dichos, yo el dicho Alonso de Montalvo, juez susodicho en cumplimiento
de mi comisión notifiqué al dicho fray Miguel de Vitoria cura, que
luego declare el ornamento que tiene en este dicho repartimiento de Chinácota,
dado por el dicho Juan Ramírez de Andrada, para celebrar el culto divino,
y declare todo lo que es menester, el cual dijo que como dicho tiene y declarado
en los autos atrás contenido, él es cura de los repartimientos que
tiene dichos y que el ornamento que falta ya lo tiene declarado en otros autos
atrás contenidos y que si es necesario de nuevo lo volverá a decir
y esto responde y declara y lo firma de su nombre. Certifico
yo fray Miguel de Vitoria cura de todo este repartimiento como el ilustre señor
Alonso de Montalvo, juez de comisión por su majestad para las poblaciones
de este partido, tiene y dejó poblado y reformado el dicho pueblo de Chinácota,
según que constará por los autos de atrás contenidos de las
dichas poblaciones, y en cuanto a lo que toca de mi parte cumpliré lo que
me ha sido notificado sin exceder en cosa alguna y porque de ello conste lo firmé
de mi nombre y es hecho en Chinácota en dicho día, mes y año
dichos. Aquí
termina la descripción de los indios de Chinácota. Posteriormente,
el 26 de junio de 1586, el visitador notificó a los caciques Luis, Alonso
y a Pedro, de los pueblos de Iscalama y Lauchema, encomendados en el capitán
Juan del Rincón, sobre las razones de su presencia "por lengua de
Gaspar indio Ladino" y halló que dicho pueblo estaba "muy
acomodado para los dichos naturales para su salud y conversión, doctrina
y aumento de sus personas y bienes, y tienen sus casa y bohíos..."
Una nota de pie de página del transcriptor dice en relación con
Iscalama que "puede tratarse de los caseríos de Iscalá Norte
e Iscalá Sur". Sin embargo, más adelante, el mismo documento
trae la descripción de indios de Iscalá, encabezados por el cacique
Luis Lipre. Una nueva nota aclara que el documento dice Iscalacayma y Lauchema
para concluir en que puede tratarse de tres parcialidades llamadas Iscalá,
Cania y Lauchema. Después
de estos acontecimientos, Chinácota fue Distrito Parroquial, Villa y ciudad.
La ley 25 del 14 de julio de 1910 creó el Departamento Norte de Santander
e incluyó a Chinácota como Municipio. Posteriormente, el 10 de marzo
de 1913, la Ordenanza No. 1 segregó los municipios de Bochalema, Córdoba
(Durania), Chinácota, Concordia (Ragonvalia) y Herrán, y creó
la provincia de Chinácota. La
Ordenanza No. 21, del 24 de marzo de 1914, cambió el nombre de Provincia
de Chinácota por el de Provincia de Ricaurte. Se rendía honores
al héroe de San Mateo, sacrificado un siglo antes. La
Ordenanza No. 43 del 21 de enero de 1993, creó cinco Centros Administrativos
Subregionales como entidades máximas administrativas, de conformidad con
el Plan de Desarrollo Económico y Social del Norte de Santander, contemplado
en la Ordenanza No. 15 de 1991. En el literal "e", del artículo
primero, Chinácota aparece como cabecera del Centro Administrativo Subregional
Sur-Oriental que integra los municipios de Labateca, Herrán, Ragonvalia,
Toledo, Bochalema y Durania. Fuentes
bibliográficas: 1.
Fray Pedro Simón, Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme
en la Indias Occidentales, Biblioteca Banco Popular, Volumen 103, 1981, pag. 208.
2. Enrique Otero D'Costa, Cronicón Solariego, Cámara de Comercio,
Bucaramanga, 1972, p.414. 3. Ibid., p.432. 4. Ibid., p.375. 5. Ibid.,
p.384. 6. Luis Eduardo Páez Courvel, Primer Libro de Actas del Cabildo
de la Ciudad de Pamplona en la Nueva Granada, 1552 - 15561, Volumen LXXXII, Biblioteca
de Historia Nacional P.386. 7. Enrique Otero D'Costa, op. Cit., pp. 412-14.
8. Hermes Tovar Pinzón, Luis Enrique Rodríguez y Martha Herrera
Ángel, Territorio, Población y Trabajo Indígena, Provincia
de Pamplona Siglo XVI, Centro de Investigaciones de Historia Colonial Instituto
Colombiano de Cultura Hispánica y Fondo Mixto de Promoción de la
Cultura y las Artes del Norte de Santander, Santafé de Bogotá, 1998.
9. Conferencia de Silvano Pabón Villamizar, Casa de la Cultura de Chinácota,
1994. (La cinta magnetofónica me suministrada por el Dr. Mario Mejía
Díaz). 10. Germán Colmenares, Encomienda y Población
en la Provincia de Pamplona, Universidad de Pamplona, Norte de Santander, Editorial
Ideas Litográficas, Pamplona, 1999, p.33. 11. Rico, José. América
dolor inédito, p.37. 12. Ibid., p.88. 13. Ibid., p.78. 14.
Fray Alonso de Zamora, Historia de la Provincia de San Antonino del Nuevo Reino
de Granada, Tomo II, Editorial Kelly, Bogotá 1980, publicación del
Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, p.144. 15. Rico, América
dolor inédito, p. 66. 16. Conferencia de Silvano Pabón, Casa
de la Cultura, Chinácota, 1994. 17. Ibid. 18. Luis Eduardo Páez
Courvel, op.cit., P.399. 19. Ibid., pp. 399, 400. 20. Ibid., pp. 357-360.
21. Ibid., pp.401,402. 21. Fray Alonso de Zamora, op. cit, pp.144, Guido
Pérez Arévalo Chinácota, 6 de mayo de 2002 |