Chinácota, 6 de abril de 2007. Mariana Esther Galvis ama la soledad, pinta, hace versos y, como todas las mujeres, no sabe cuántos años tiene. En Chinácota el tiempo no importa, lo que importa es la vida. Chinácota es un destino, un lugar para soñar, un puerto de amor…

Mariana no llegó a Chinácota, como muchos peregrinos de la vida, que encontraron en este entorno maravilloso un lugar para burlarse de la muerte. Mariana tejió aquí los días de su infancia y se quedó en sus propias redes cuando decidió abandonar sus estudios de ingeniería civil porque el programa académico reñía con su vocación por el diseño gráfico y su pasión por la poesía.

Ahora lee poemas del bardo lírico, Porfirio Barba Jacob y recrea su tiempo con los personajes míticos de García Márquez. Tiene un pequeño estudio en la casa de sus padres, decorado con sus pinturas. Un computador, una resma de papel, carboncillos y otros elementos dispersos, hacen parte de su entorno. Allí escribe, pinta, sueña…

En los primeros días del mes de junio de 2004 se presentó en la primera Feria Binacional del Libro, en Cúcuta, donde se dieron cita los más prestantes poetas regionales. Llegó acompañada de su padre y del ingeniero Edgar Boada; llevaba su "antología de poemas", diseñada y digitada con pulcritud bajo el sugestivo título de "Leyendas de Abril". Isaías Romero, del grupo "Artefacto", leyó sus versos y la invitó a participar en la integración del Consejo de Área de Literatura del Norte de Santander.

En estos días de Semana Santa participa en la Primera Exposición de Pintores Chitareros en el Teatro Iscalá.

GUIDO PÉREZ ARÉVALO

¿Qué es la poesía?
Es un estado del alma

¿Quién está detrás de tus poemas?
La imagen del alma gemela.

¿Existe?
Supongo que sí, pero debe estar por allá en su rollo, descubriéndose a sí mismo, como yo.

¿Te gustaría encontrarlo?
No sé…

¿Sueñas o deliras?
Sueño todo el tiempo. Delirar es propio de los poetas.

¿Cómo descargas tus pasiones?
Escribiendo, pintando y llorando cuando no es suficiente escribir y pintar.

¿Alternar los versos con la pintura es una manera de desfogar?
No. Al contrario, con la poesía suelto lo que llevo por dentro; con la pintura recojo lo que el mundo tiene para hacerlo mío.

¿Cuáles son tus proyecciones en la pintura?
Pinto al carboncillo y trabajo en muralismo, de acuerdo con las técnicas aprendidas al maestro Héctor Gómez León, radicado actualmente en Chinácota.

¿Eres feliz?
No sé si la felicidad exista.

El Dorado. Mariana Galvis Gómez. Técnica: Pintura mural.

EXPOSICIÓN CASA DE LA CULTURA 2009
MARIANA GALVIS GÓMEZ
CASA DE LA CULTURA
2009
 
CHINAQUILLO E ISLAVITA

TE DIGO ADIÓS

Te digo adiós…
como la noche a las sombras en el amanecer.
Hoy intento sacarte de mi vida una vez más.
Te digo adiós…
como a las flores, el niño, en el invierno.
Te digo adiós…
mas ¿qué esperar ahora, al despedirte, mi única esperanza?
Te digo adiós…
como a las nubes, las gotas que caen a la tierra.
Te digo adiós…
como al viento, el pájaro en su jaula.
Te digo adiós…
intentando palidecer tu brillo en mi memoria.
Te digo adiós…
como al oasis, el viajero en el desierto.
Te digo adiós…
aunque me hiciste conocer el amor, pero con él, también el dolor.
Te digo adiós…
como la garza a la pradera en el atardecer.
Te digo adiós…
como en otoño, el árbol a sus hojas.
Te digo adiós…
sabiendo que eres parte de mi alma.
Te digo adiós…
aun cuando el adiós sea más cruel que tu presencia.
Te digo adiós…
porque llegué muy tarde a tu vida.
Te digo adiós…
y en el aire solo queda el eco de un te amo con tu nombre.
Te digo adiós…
como al aroma, la flor que se marchita.
Te digo adiós…
como en la muerte, a los recuerdos, el último suspiro
te doy mi eterno adiós.

UN NUEVO GRITO DE AUXILIO

Este es el grito de auxilio de un alma desesperada.
Perdió el camino,
perdió la fe,
perdió la cordura.
Este es el grito de auxilio de un alma en pena.
¿Cuántos lo han entendido?
¿Cuántos lo han escuchado?
¿Cuántos han acudido? … ninguno.
No han venido,
no los he dejado entrar.
El miedo cerró las puertas de mi corazón
y amarró la esperanza a su silla,
con grilletes,
con cadenas,
con dolor.
Pero ese mismo dolor intenta liberarla,
no ha podido…
pero lo intenta.
Este es el grito de auxilio de un alma que sufre.
La ansiedad se posa en mi pecho
de la mano con la melancolía.
La imagen de los ojos de Neptuno,
va nadando sobre mis ojos
queriendo arrancarme una sonrisa.
El divino Aquiles me presta su armadura,
me presta una caricia,
me presta una ilusión.
Pero ya no tengo fuerzas para luchar,
ya no tengo fuerzas para soñar,
ya no tengo fuerzas para caer.
ya ni siquiera quedan lágrimas.
El desolado Aral de mis ojos se seca,
en sus orillas solo quedan las ruinas
de un barco llamado futuro mejor.
Este es el grito de auxilio de un alma compungida.
El tiempo inexorable me atrapa entre recuerdos.
Y ya ni el mismo Apolo puede ahuyentar
la absurda lobreguez de mis días.
Sigo gritando… el silencio inmóvil.
Cada átomo del aire parece imperturbable,
solo mi alma se rasga…
mi alma con su propio quejido.

Este es el lamento de un alma solitaria.

ÁMAME

Ámame con tus ojos…
que son reflejo de la luz de las estrellas,
olvida todas mis querellas,
dame tu luz y luego calma mis enojos.
Ámame con tu boca…
dulce elixir del amor y de la vida,
quiero hacerla toda mía,
son tus labios el pecado que provoca.

Ámame con tus manos…
roza mi piel y desborda tu pasión,
perderemos la razón,
que mis desvelos por ti no sean vanos.

Ámame con tu cuerpo…
ven junto a mí y reposa aquí a mi lado,
que sentirte así callado
es lo que hace florecer fértil mi huerto.

Ámame con tu alma…
entrégame todo lo que tienes para dar,
que el misterio de amar
es el espíritu de Dios y no un fantasma.

Ámame con tu vida…
cada momento que hemos compartido,
el placer de haber vivido,
hasta el final, amar por bien y sin medida.

TU AUSENCIA

Anoche soñé contigo…
soñé refugiándome en tus brazos,
soñé que tus manos cálidas
resbalaban por mi cuerpo
y tus labios inundaban mi piel.
Pero, al despertar en mi lecho… sin ti,
sentí una inmensa soledad agobiando mi ser.
Sentí llorar el corazón por tu ausencia.
Y al ver mis manos trémulas… vacías,
también mis ojos lloraron.
Hoy he visto el amanecer,
frío… gris… triste…
luctuoso amanecer de invierno.
…mi invierno sin ti.
Llueve en el camino,
llueve en mis ojos,
llueve en mi corazón.
Suicida
¡Oh, muerte! has venido a mí,
como único consuelo a mi dolor.
Dime si hay algo que remedie esta pasión
que me quema y me consume las entrañas.
¡Oh, muerte! llévame contigo.
No quiero vivir esta rutina absurda.
El castillo de mis sueños se ha desmoronado
y sobre sus ruinas emplazarán mi tumba.
¡Oh, muerte! termina esta agonía.
No me dejes con este sufrimiento.
Dame por fin el fatal beso,
y que me quede en tu mansión, dormida.