LA TRAGEDIA DE UN RECTOR

Rendimos homenaje a la memoria de don Arturo Vieira Moreno, con la publicación de su artículo LA TRAGEDIA DE UN RECTOR, tomado de www.ciudadfutura.com/diarionocturno:

Creo que después de los sistemas ideados por lo regímenes totalitarios, no hay nada más efectivo para destrozar los nervios de un individuo como nombrarlo Rector de un Colegio, máxime si éste es oficial.

Son tan hetereogéneos los problemas que las gentes le plantean a un pobre rector, que éste no se vuelve loco sólo porque Dios es infinito en su misericordia.

Empero, no es la cantidad ni la diversidad de problemas lo que lo maltrata y desconcierta; no es tampoco la angustia de tener que resolverlo todo con diplomacia y tacto especiales y, la mayoría de las veces, en milésimas de segundo, ya que un error de apreciación o la demora en dar una respuesta acertada puede ocasionar el derrumbe de un colegio o, cuando menos, del prestigio del Rector.

Lo que vuelve añicos el sistema nervioso de un Rector, lo que lo aniquila y desconcierta es algo distinto; algo que veremos enseguida.

La tragedia comienza así: Señor Rector, que se rompió la campana; señor Rector que no funcionan las regaderas; señor Rector que amanecieron los internos con paperas; señor Rector, que anoche se voló un interno; señor Rector, que la cocinera no ha venido y son las siete; señor Rector, que los huevos subieron a ochenta; señor Rector, que no se consigue leña; señor Rector, que el profesor de historia me la tiene velada; señor Rector, que rompieron el biombo; señor Rector, que me firme esta cuenta; señor Rector, que hace mucho calor; señor rector, que no sube el agua al lavamanos; señor Rector, que el ministro pide el presupuesto; señor Rector, que el profesor de literatura no dictó clase; señor Rector, que cortaron la luz; señor Rector, que se reventó el pozo séptico; señor Rector, que no se consiguió carne en el mercado; señor Rector, que se desinfló el balón; señor Rector,que hace falta ácido nítrico; señor Rector, que se perdió la lente del microscopio, señor Rector, que si me compra un mico; señor Rector, que si tiene una pita para colgar un mapa; que si me presta dos pesos mientras me llega un giro; señor Rector, que lo necesita el Alcalde; señor Rector, que no me han traído el uniforme; señor Rector, que lo mandan llamar de la casa; señor Rector, que el piano no sirve; señor Rector, que me revisen el exámen de aritmética; señor Rector que me castigaron injustamente;

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señor Rector que lo necesita un vendedor de Enciclopedias; señor Rector, que si me deja vender las boletas de una rifa; señor Rector, que el portero no hace sino comer; señor Rector, que un sirviente vino borracho; señor Rector, que aquí le traigo la lista de los futbolistas; señor Rector, que lo necesita un prestidigitador; señor Rector, que no entiendo la filosofía; señor Rector, que nos cambie el profesor de física; señor Rector, que me sacaron diez pesos del bolsillo; señor Rector, que se casa la bibliotecaria; señor Rector, que la caja de previsión no da drogas; señor Rector, que si nos deja salir, pues no vino el profesor de historia; señor Rector, que se desbarató el pupitre; señor Rector, qué será que no llegan los sueldos; señor Rector, que el teléfono no sirve; señor Rector, qué cuando hacemos el mosaico; señor Rector, que me duele un diente; señor Rector, que Rodrígues me pegó; señor Rector, que se murió mi abuela; señor Rector, que si me sirve de padrino; señor Rector, que Vargas me mentó la madre; señor Rector, que estalló la huelga; señor Rector… Señor Rector... Señor Rector…
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COLEGIO SAN LUIS GONZAGA - CIEN AÑOS DE HISTORIA - GUIDO PÉREZ ARÉVALO