Ternera a la llanera por cuenta de la Colonia de Arauca
Textos y fotografías de Guido Pérez Arévalo, director de www.chinacota.com
12 de noviembre de 2006. Egresados, ex alumnos, ex docentes, docentes e invitados especiales, llegaron muy puntuales. Algunos no desayunaron para guardarle espacio a la ternera, al cerdo y al entreverao, de la colonia de Arauca. Por aquí una cerveza, por allá un aguardiente y, casi clandestinamente, uno que otro escocés. Esta fue la primera fotografía. Como pueden ver, sólo Romulo Durán aparece apertrechado. El rector estaba radiante: la noche aterior había sido apoteósica. Con sombrero y poncho al hombro, lucía una sonrisita de "yo no fui". No se echó una sola copita espirituosa, a pesar del mal ejemplo de los docentes. Doña Fabiola lo controló, centímetro a centímetro. Dice ella que sólo así lo mantiene esbelto: tiene razón ya logró bajarle 40 kilos a punta de cirugías, dieta y abstención en "casi todo". Jorge Jaimes parece un niño de primera comunión; pero, ojalá lo hubieran visto a la hora de levantar el codo y tirar paso. Su esposa Gladys y su hija Leidy, lo marcaron rigurosamente y se lo "cargaron" cuando hacíamos corrillo con Rómulo Durán y Camilo Pérez, el docente y periodista que estimula el talento en la televisión local. Iván, no se había echado el primero: más tarde fue necesario pedir refuerzos para atender su turno. William, su hijo, no lo desamparó.
Mientras se movían las varas de la carne llanera, alguien sugirió una pelea de gallos. Al ex alumno Alvaro Mendoza, la propuesta le cayó como "pedrada en ojo tuerto"; aquí lo ven con Asdrúbal Estupiñan, en los actos preparatorios del gallo pinto, vigilados muy de cerca por dos niños "contratados" por el rector. Domingo Jáuregui y Samiel Ovallos se encargaron del blanco; Alvaro Hernández supervisó el trabajo, por encargo especial de Reinaldo Pabón, quien le apostaba al pinto.
Jaime Mendoza sacó el primer billete de veinte, actitud que fue imitada por todos los asistentes. El pinto, en manos de Jaime Camargo, mostraba sus ojos fieros. Eustacio Mantilla gritaba: ¡ténganse, carajo! Y todos apostamos. Jorge Castellanos, el único asistente con cartón de contador público, solicitó el puesto garante y tesorero...
La tensión crecía... Yenny Amanda y Delli Karina, las periodistas y directoras de "Hechos y Vivencias", llegaron volando; la noticia había sacudido al pueblo. Alvaro Delgado, Reinaldo Pabón y Jaime Camargo pregonaban la victoria y hacían planes con la "bolsa".
Pero... oh sorpresa... los gallos no alcanzaron a pisar la grama: saltaron sobre la improvisada "corraleja" de costal y recorrieron la cancha "Arturo Vieira Moreno", en carreras de relevo, de tal manera que nadie supo cuál de los dos animales era el más "gallina". Hubo risas y no faltaron las burlas a los "galleros".
¡Las dos de la tarde, carajo! Un grupo, encabezado por Marcelino Sarmiento y Marco Tulio Márquez, corrió hacia el costado occidental del Coliseo, donde estaban las provocadoras varas de la llanera. Eduardo Villamizar el "Mono", les regaló una sonrisita irónica. El "maestro" del asado, procedente de los llanos de Arauca, estaba atribulado: la carne estaba cruda, pero había presagios de asalto... La adrenalina surgió en su rostro ahumado y bajó sobre su delantal azul para colarse entre los aceitados perniles y las sabrosas costillas. La profesora Martha Medina convocó a un "Consejo de seguridad", integrado por cuatro elegantes damas. La decisión no podía ser más conciliadora: "que se reparta la carne que esté asada". Noooo..., exclamó David Gamboa -"alguacil de las varas"-, aquí se respeta al maestro del asado; si él dice que todavía no está listo, pues no está listo. A bailar, carajo, a rumbear... La decisión de David se aceptó, pero los comensales siguieron al acecho.
La expectativa crecía... crecía... Silvia Fernanda, Leidy y Nathalia Catalina sonreían.
Había risas y sorpresa entre los asistentes... Luz Mery, Germán Pinillos, Paulina, Tony Pinillos, Leonardo Gélvez y Miryam Navarro...
Ta apuesto, Tony, lo que quieras, a que la carne no sale antes del amanecer... Paciencia, Paulina, ya vendrá, ya vendrá...
Señores de la colonia de Arauca, les pido de rodillas, que tengan piedad de nosotros...
El Mono se toma una pausa en el asado, para refrescarse.
En los momentos de angustia, lo aconsejable es la unión...
Alvaro, Pacho y el flaco Villamizar no creían lo que estaba pasando. Nidia y Diana no le quitaban la vista a la fogata, que empezaba a perder fuerza por los efectos de la lluvia. ¡Que vaina! Eso nos faltaba... que lloviera. Alguien corrió con unas hojas zinc para evitar la catástrofe.
Ex docentes y alumnos tomaron posiciones... el hambre acosaba. Las cuatro... y nada. Reinaldo Pabón llegó a consolar a los ex alumnos del año 40, Juan de la Cruz Contreras y Rosendo Cáceres, pero la caridad no le alcanó para ofrecerles unos pastelitos o unas papas fritas.
Algunos nos acomodamos en la barra de la cafetería. Yo, literalmente lavado, estaba con Jaime Mendoza, con Irma, mi media naranja; y con Marco Tulio y Lida. Los pastelitos volaron... como los gallos finos.
La sonrisa empezó a cambiar por una mirada de resignación... Que lo digan Andrés Bello y Felix Burgos.
Jaime Camargo está arrecho, comentó alguien.
Esta vaina, la arreglo yo, dijo Reinaldo Camargo
Que se vea, gritaron todos...
Y se vio... el maravilloso espectáculo del grupo de danzas de Arauca.
Los Rojos del Ritmo y Chelí, aparecieron, como por encanto, en el escenario. Basilio Peña nos sorprendió con sus alegres canciones. Chelí, que conste, me dedicó una de sus canciones. Decir que canta bien no es asunto de reciprocidad, es cierto.
¡Hurra...! gritaron todos.
Yo pago el otro guararapo, Iván... No hombre, que te quebrás.

EPÍLOGO:
La llanera fue servida a las 10 de la noche. Comimos hasta el cansancio. Estaba deliciosa. Los araucanos se lucieron con el espectáculo maravilloso de sus danzas, con el apetitoso banquete y con su calor humano.

Algunos observadores imparciales comentaron que la demora había sido calculada, para evitar la desbandada en las horas de la tarde.

¡QUE VIVA LA COLONIA DE ARAUCA!

Las fiestas centenarias fueron un "lugar de encuentro".

Viejos amigos, unidos por los claustros del Colegio San Luis Gonzaga, tuvieron tiempo para la nostalgia.

Hubo rumba, licor moderado, picos de amor, abrazos
suspendidos en el tiempo.

La Parranda del Recuerdo, celebrada en la Escuela Mariano Ospina Rodríguez, Seccional 2, como le dicen ahora, superó las expectativas.

No faltó la generosidad de los ex alumnos, ni el saludo
cariñoso para su viejos profesores.

Crucito, Arturo Viera Moreno, Alejandro Jáuregui:
los más recordados.

Se abrió el Libro de los ex alumnos.

Se creó la Condecoración "Segundo Antonio González", para premiar la excelencia de los miembros de la familia gonzaguista.

NOS VEMOS DENTRO DE CIEN AÑOS

MENSAJES:

Bogotá. 14 de noviembre de 2006.

Guido:

Agradeciendole el apoyo brindado durante la clausura del centenario del Colegio San Luis, además de su interés por mantener a la comunidad chitarera y allegados, informados sobre lo que acontece en nuestro municipio, a través de la página web que administra, la cual es un ejemplo para las personas que tienen muy buenas ideas pero que nunca las desarrollan. Lo felicito por el cubrimiento de la noticia de actualidad, las fotos espectaculares y la manera de mostrarlas genial. Alex Rolando Buitrago